Hoy te propongo mirar con otros ojos tres de nuestros lugares más emblemáticos. Todos tienen algo en común: conjugan la tradición con la modernidad.

Por Meme Castro*

 

Amados, recorridos y halagados por tantos turistas que a veces se nos pasa por alto redescubrirlos, reconocer que tienen impregnada nuestra cultura, el pasado de tantos artistas, el futuro de tantas historias… ¿Me acompañan a dar una vuelta?

  • Caballito

¿Sabías que el barrio tiene ese nombre por una pulpería de 1804 reconocida por su típica veleta en forma de caballito?

Una de las cosas que más se disfrutan acá son los parques:

El Parque Rivadavia: donde se dan lugar  los mates a la sombra de sus imponentes árboles, las familias  compartiendo sonrisas, uno que aprende a andar en bici, otro que corre alguna palomita; cita ideal para los enamorados de los libros usados y de las revistas antiguas.

El Parque Centenario, con su típica feria de artesanías, antigüedades, ropa, distintos grupos de música que tocan los fines de semana, una atractiva laguna ideal para descansar, varios juegos para los niños, algunas instalaciones para los más deportistas y un espléndido anfiteatro al aire libre donde se organizan conciertos y otros espectáculos. Y como broche, en el centro del parque se encuentra el  Museo de Ciencias  Naturales de la ciudad.

Una buena manera de pasear y apreciar el paisaje arquitectónico de este barrio,  es recorrer el barrio inglés.

 *recomendados*

Parada obligada:  “Tierra de Nadie” (Av. Avellaneda 588) para probar las conocidas como las mejores hamburguesas de la ciudad y acompañarlas  con una rica cerveza tirada en “The Oldest” (Ambrosetti 31) un pub tranquilo con  ambiente retro y  aires de taberna inglesa.

  • Barracas

El centro del barrio está nada más que a 10 minutos caminando  del colorido barrio de La Boca. De hecho, el estadio del Club Atlético Boca Juniors se ve desde varios rincones de Barracas.

La  Iglesia de Santa Felicitas es un ícono de este barrio, pero diferente al resto: nadie se casa en esta iglesia. No puedo dejar de mencionar la historia de Felicitas Guerrero,  a quien libros de Historia la mencionan como la dama más bella Buenos Aires a fines de siglo XIX y de la cual circulan varios mitos y leyendas que tienen hogar aquí.

El alma de barrio está intacto y  pueden comprobarlo sentándose en una mesa de “La Flor de Barracas”, un auténtico Café de esquina con ventanas guillotina que dan a la Avenida Suárez, con más de 100 años y  que desde  2011 integra el listado de Cafés/Bares Notables de la Ciudad. El mismo que frecuentaban Quinquela Martín y el Polaco Goyeneche en épocas arrabaleras.

“La Flor” está a 100 metros de la calle Lanín, otro de los hitos barriales. Es una callecita corta y sinuosa que corre a la vera de las vías del ferrocarril, exhibiendo su muestra permanente de arte urbano mediante los frentes coloridos de las casas, ideado por el artista plástico Marino Santa María.

La atracción turística de Barracas se completa con la visita a Plaza Colombia, a lo que fuera la fábrica textil más grande de la Argentina, y a las fábricas de galletitas y chocolates que aromatizan este rinconcito de la Capital Federal.

*recomendados*

“La Flor de Barracas”, no dejen dejen pasar la oportunidad de viajar en el tiempo por un rato. Además del cafetín/bodegón/fonda/boliche, “La Flor” tiene un espacio semicubierto llamado Patio Arolas, por el célebre Tigre del Bandoneón que vivió a 150 metros de la esquina,  una buena oportunidad para ir en familia y regalar un poquito de nuestra  cultura a los más chicos. Vean los días y horarios disponibles: https://www.facebook.com/pages/La-Flor-de-Barracas/679613232157051

  • Monserrat

Monserrat es la zona más antigua de la Ciudad de Buenos Aires. Si hay algo que lo distingue de otros barrios es la arquitectura de sus construcciones. La Casa Rosada, el Cabildo, la Galería Güemes, la Iglesia de San Ignacio, el Palacio Barolo o la Manzana de las Luces son estructuras que de seguro vemos tan cotidianamente que nos cuesta detenernos a mirar.  Y también a escuchar historias poco contadas, por ejemplo la historia de las palomas de Plaza de Mayo:

En los años 30 un jubilado, Benito Costoya, tenía en la Costanera Sur un criadero de palomas. Llegó a reunir cinco mil. Usaba un silbato y según el sonido las aves bajaban a comer o lo seguían. Así fue como un día le sugirieron que con ese show de las palomas podía ganar un dinero extra, y Costoya se fue a la Plaza y empezó a convocar a vecinos y visitantes. Costoya murió en 1937 y las palomas, acostumbradas a la plaza, se quedaron.

*recomendados*

* El Palacio Barolo ofrece “Las Extraordinary Nights”,  recorridos nocturnos por el edificio en el que se cuenta la historia y las alegorías a la Divina Comedia; se llega al Faro y desde su cúpula se ve cómo el Faro ilumina la ciudad. Luego de disfrutar una magnífica vista, se conoce una oficina de los años 20, donde se degusta una copa de vino premiado con productos regionales. Tiene una duración aproximada de dos horas y la visita se realiza tanto en español como en inglés.

* Un real clásico aquí es el “Bar Los 36 Billares” en Avenida de Mayo 1265. Inaugurado en 1894 es uno de esos lugares porteños testigo del paso del tiempo, además de ser plan perfecto para quienes gusten de la práctica del billar ya que es uno de los lugares más emblemáticos.

 

* Creadora del Blog muyviajera.com

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