Conductas repetitivas pueden causarnos un trastorno obsesivo compulsivo que altere nuestra calidad de vida. En esta nota te contamos cuándo el orden excesivo, los controles exagerados o la búsqueda de la perfección pueden ser un obstáculo incluso al momento de cocinar.

 

¿Sos de las que controlan si cerraron bien la llave de gas o las hornallas de la cocina decenas de veces aun sabiendo que sí lo hiciste?, ¿pasás horas ordenando los frascos de la alacena de menor a mayor o siguiendo una gama de colores? Estas situaciones pueden resultar características graciosas de cualquiera de nosotras, pero cuando se transforman en actos repetitivos que afectan nuestras vidas diarias y nuestro entorno, hay que prestar atención porque podemos estar ante un trastorno obsesivo compulsivo, más conocido como TOC.

Esta enfermedad se encuadra dentro de los trastornos de ansiedad y quien la padece manifiesta obsesiones y compulsiones, que son reconocidas por él mismo como de naturaleza “excesiva e irracional”, pero ante las cuales no puede oponerse, y se presentan como un malestar que interfiere en su rutina (vida laboral, familiar, social, etc.). La médica neuróloga Gabriela Ferretti explica que:

1) La obsesión es un pensamiento no deseado, reconocido como inadecuado, que se presenta en forma recurrente y genera mucha angustia. El contenido de esos pensamientos se relaciona más frecuentemente con ideas de contagio de enfermedades que provoquen la muerte, ideas de herir a otras personas o de contenido sexual moralmente no aceptable para quien lo padece (por ejemplo, obsesión de contagio por gérmenes al tacto de picaportes o con otros humanos).

2) La compulsión es una acción realizada con el fin de “suprimir” ese pensamiento (en algunos casos). Quien lo realiza entiende perfectamente que estos actos no se relacionan con el pensamiento obsesivo ni que tienen el poder de revertirlos, sin embargo, logran calmar en alguna medida la ansiedad que estas ideas producen. Los más frecuentes son el lavarse las manos de manera exagerada hasta generarse daño en la piel, comprobar innumerables veces que las puertas estén cerradas, ordenar los objetos de manera estructurada y estricta.

En la cocina

Hay que saber que “existen personas que tienen un rasgo de personalidad de tipo obsesivo que, en la medida que no interfiera en su vida habitual, no constituye un trastorno. Es más, en muchos casos, es una condición que resulta beneficiosa para mejorar la calidad de los quehaceres diarios o en el ámbito profesional. Por ejemplo, quienes siguen al pie de la letra las normas de higiene y bromatología en la preparación de alimentos. Otros, en cambio, van más allá y necesitan cortar los alimentos en forma estrictamente simétrica”, advierte la Dra. Ferretti. Sin embargo, cuando estas actitudes ocupan más de una hora por día, ya estamos hablando de un TOC al que hay que tratar.

En el ámbito de la cocina, estas son las repeticiones más frecuentes que se pueden realizar, según la Asociación Ayuda:

  • Lavado: lavarse las manos una y otra vez por miedo a estar contaminado con algún químico, fluido corporal o contraer una enfermedad. A veces las compulsiones pueden ser mentales, una persona con miedo a tocar tachos de residuos puede pensar, en ese momento, en la marca comercial de un detergente.
  • Verificación: la imperiosa necesidad de chequear una y otra vez el cierre de la llave de gas o las hornallas de la cocina por el temor a que ocurra una catástrofe.
  • Repetición: personas que se ven obligadas a enjuagar los platos una cantidad predeterminada de veces.
    A su vez, la neuróloga agrega a la lista “el trastorno de acumulación que se caracteriza por la adquisición de gran cantidad de posesiones que se consideran inútiles o de poco valor y la incapacidad de deshacerse de ellas. Esta acumulación es de tal cuantía que genera gran desorden del espacio habitable e impide la realización de los actos habituales en una casa. Esto conlleva un malestar considerable y alteraciones de la funcionalidad diaria. Por otro lado, existen cuestiones relacionados con el excesivo orden y la simetría del TOC propiamente dicho, como ordenar la alacena de una manera absolutamente prolija y simétrica”.

Reconociendo la enfermedad y realizando un tratamiento de terapia conductual, es posible recuperar la calidad de vida que este desorden causa, pero, principalmente, es importante “no confundir las rutinas que se utilizan para simplificar los quehaceres diarios con las obsesiones y compulsiones que interfieren en tener una vida que transcurra de manera fluida. Todo en su justa medida. La limpieza es una conducta sana, el lastimarse las manos por el excesivo aseo ya deja de serlo”, aclara la Dra. Gabriela Ferretti.

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