La macrobiótica es una filosofía que viene de Oriente para identificar lo saludable y en especial lograr la longevidad. Llevada al plano de la alimentación, se basa en el principio de los opuestos para ofrecernos una forma más simple y armoniosa de nutrirnos.

 

Como todo en el universo, los alimentos también tienen su energía y saber reconocerla nos ayuda a jerarquizarlos y ordenarlos para poder tener una alimentación saludable y equilibrada, sin restricciones, pero más balanceada. Así lo explica Aulis Tornero, experta en alimentación macrobiótica en esta entrevista para Mujer Disco.

¿Qué es la alimentación macrobiótica?

Macrobiótica viene de macro: larga o gran, y biótica: vida. No es una dieta, sino un estilo de vida que se basa en el equilibrio de las energías al comer, pero, entendiendo por comer, el alimento físico, mental, emocional y espiritual. Al ser el cuerpo físico el más denso, si lo alimentamos “correctamente”, dará una base importante para el equilibrio de todo lo demás. Esto puede leerse como que si nuestro cuerpo físico está en equilibrio, de manera mucho más fácil nuestros pensamientos y emociones lo estarán también y cuando esto sucede inmediatamente podemos descubrir cómo los alimentos influyen en nuestros pensamientos y estados de ánimo.

¿Y de esa forma tendremos una vida más longeva?

De acuerdo a la macrobiótica la enfermedad no es más que un estado de desequilibrio en nuestros cuerpos, de ahí que, al estar en equilibrio, la probabilidad de tener una vida más longeva y en estado de buena salud aumenta considerablemente.

Entonces, ¿lo que comemos influye en ese equilibrio?

Las energías de los alimentos se reconocen de acuerdo al principio único del yin y el yang, principio en que se basan casi todas las filosofías orientales y también la medicina china. Desde mi mirada, y después de haber estudiado por más de 20 años la macrobiótica de distintas escuelas, el equilibrio es una búsqueda personal, por lo que yo hablaría de la importancia del autoconocimiento y autogestión de la salud, de la autoobservación de cómo los alimentos afectan a mi ser. Esto implica conocer ciertas definiciones básicas, pero son muy simples y muy intuitivas según mi experiencia, como que cuando hace frío queremos comer algo más caliente y cuando hace calor queremos comer algo más fresco.

¿A qué se refiere el principio del yin y el yang? 

Para entender el principio de los opuestos o dualidad, que podríamos definir en términos más cotidianos como que cada cosa tiene su opuesto que lo complementa (por ejemplo, el día y la noche, el frío y el calor, arriba y abajo, femenino y masculino), es necesario conocer los subprincipios de esta ley:

• El yin y el yang son opuestos, aunque esto es relativo ya que nada es completamente yin ni completamente yang. Por ejemplo, el invierno se opone al verano, aunque en un día de verano puede hacer frío y viceversa.

• El yin y el yang son interdependientes. No puede existir el uno sin el otro. Por ejemplo, el día no puede existir sin la noche.

• El yin y el yang pueden subdividirse a su vez en yin y yang indefinidamente. Por ejemplo, un objeto puede estar caliente o frío, pero a su vez lo caliente puede estar ardiente o templado y lo frío, fresco o helado.

• El yin y el yang se consumen y generan mutuamente. Forman un equilibrio dinámico: cuando uno aumenta, el otro disminuye. El desequilibrio no es sino algo circunstancial, ya que cuando uno crece en exceso fuerza al otro a concentrarse, lo que a la larga provoca una nueva transformación. Por ejemplo, el exceso de vapor en las nubes (yin) provoca la lluvia (yang).

• El yin y el yang pueden transformarse en sus opuestos. La noche se transforma en día, lo cálido en frío, la vida en muerte. Sin embargo, esta transformación es relativa también. Por ejemplo, la noche se transforma en día, pero a su vez coexisten en lados opuestos de la Tierra.

• En el yin hay yang y en el yang hay yin. Siempre hay un resto de cada uno de ellos en el otro, lo que conlleva que el absoluto se transforme en su contrario. Por ejemplo, una semilla enterrada soporta el invierno y renace en primavera.

En este sentido, ¿qué significa comer respetando el principio del yin y el yang?

Es comer la mayor parte del tiempo alimentos que están en equilibrio, disminuyendo o eliminando los alimentos que están en los extremos de la energía. Significa que en cada plato y cada día yo debiera dar a mi cuerpo alimentos que en su totalidad sean 50% yin y 50% yang. Significa buscar el equilibrio cada día. Esto debiera ser resultado de un proceso de cambio, no puede hacerse de un día para otro. Aquí es bueno considerar que no es la misma recomendación si estás en estado de salud o en estado de enfermedad.

¿Cómo podríamos clasificarlos según su energía?

Hay varios factores que determinan la cualidad de la energía y cada alimento tiene la suya. En general hablamos de que el mundo vegetal es yin (femenino, noche) y el mundo animal es yang (masculino, día).
Los alimentos de extremo yin producen los siguientes efectos sobre nosotros y nuestro cuerpo: lo enfrían, nos evaden, tienen un efecto volátil, tienden a abrirnos y dispersarnos. Son las frutas tropicales, comidas y bebidas frías, hierbas aromáticas, picantes, alcohol, café, leche, quesos frescos, helados, azúcares, pastelería, chocolates y vinagres. Emocional y mentalmente nos hacen pasivos, depresivos, descuidados, cansados, con falta de concentración, débiles, hipersensibles, con confusión en la vida y desarraigo, nos hacen sentir víctimas.
Los alimentos yang, en cambio, producen los siguientes efectos sobre nosotros y nuestro cuerpo: lo concentran y calientan, lo hacen más pesado, tienden a cerrarnos. Son las carnes rojas, embutidos, huevos, grasas saturadas, sal, pizzas, condimentos excesivamente salados, quesos curados, salsa de soja, huevos, aves de corral, pescados. Emocional y mentalmente nos hacen ser más rígidos, inflexibles, controladores, agresivos, estar tensos, cerrados, poco creativos.
Los alimentos moderados nos equilibran tanto mental como emocionalmente y son: cereales integrales, pasta integral, semillas y frutos secos, productos fermentados, edulcorantes naturales, pescado y marisco, algas, frutas frescas y secas locales, verduras locales y de temporada, legumbres, proteínas vegetales.

Además de una lista de alimentos es importante recalcar que estos deben ser naturales (no procesados de forma artificial ni con colorantes, preservantes, químicos, etc.), vale decir no entra en este estilo de vida ningún alimento procesado. Se respeta además la estacionalidad y la localidad de los alimentos. De ahí que la recomendación es tratar de comer la mayor parte del tiempo cosas simples, cosas que están de temporada y que se producen en la tierra donde tú vives.

¿Cómo cocinar los alimentos para no alterar su energía?

Hay varios factores que pueden modificar la energía de los alimentos, uno es el tiempo de cocción; otro, el tipo de cocción, la cantidad de sal y la presión. La fórmula es muy sencilla. A mayor tiempo de cocción, mayor presión, mayor cantidad de sal y tipo de cocción más agresivo (muy alta temperatura), más yang se vuelve el alimento. Las mejores maneras de cocinar un alimento son: al vapor suave y salteado. No comer cosas excesivamente asadas o fritas y tampoco cosas muy heladas o que hayan estado congeladas. En ambos extremos se produce una gran destrucción de nutrientes. Cuando nos alimentamos bien (con muchos nutrientes) la cantidad que necesitamos es mucho menor y desaparece automáticamente y en forma estable el exceso de peso y la obesidad y, con ello, muchas enfermedades. Por último, hay otro factor que descubrí en la búsqueda permanente de mejorar y es el tema de cómo contaminamos los alimentos con metales al cocinar, por ejemplo al usar antiadherentes químicos o incluso algunas aleaciones de acero inoxidable.

Seguí a Aulis Tornero en:
Web: http://vidamacrobiotica.com/inicio

COMENTARIOS