Para muchas no resulta una decisión simple. Hay quienes esperan a que sus hijos lo decidan; otras, a no tener más leche. En esta nota una especialista te cuenta cuál es tu responsabilidad y cómo hacerlo para que no sea un proceso traumático.

 

El vínculo que se genera entre la mamá y su bebé mientras lo amamanta es uno de los más íntimos y profundos. Miradas, gestos, sonrisas, algunas palabras o balbuceos forman parte de esa conexión tan especial que se extiende por varios meses o hasta los dos años como indican las recomendaciones y, en algunos casos, se alarga un tiempito más. Pero ¿qué sucede en ese momento en el que hay que soltar y dejar que el niño pase a otra etapa y la mamá también? ¿Cómo hacer para que no sea una situación traumática, de desapego emocional?

“En los fines prácticos el destete es dejar de amamantar, pero es mucho más que eso fundamentado en los cambios y en los procesos emocionales más de la mamá que del hijo. El tiempo que dura este período depende mucho de la relación entre ambos, sobre todo de la decisión desde lo emocional de la mamá. Amamantar es una manifestación del vínculo amoroso que se construyó, pero hay que saber que después habrá otras formas de relacionarse”, explica la licenciada Marisa Russomando, Psicóloga especialista en Maternidad, Crianza y Familia.

Como en todo cambio, lo más saludable es ir preparándose y reconocer las nuevas etapas. A veces se da naturalmente, cuando disminuye la producción de leche o el nene empieza a perder interés por ser amamantado porque ya está alimentado por sólidos, por ejemplo, y no hay necesidad de tomar ninguna decisión. Pero, como dice la licenciada Russomando, “el destete no deja de ser una separación”. Y, es así que “hay mamás que sienten un gran alivio, porque necesitan una mamadera que les permita tener una vida más independiente, y hay otras que lo viven realmente como un duelo, porque es ese lugar único y en muchos casos imprescindible que va quedando atrás y eso requiere un proceso emocional que sea asumido para que no obstaculice el crecimiento del niño”.

Muchas veces con la sola voluntad no alcanza y cuando llega el momento se hace difícil tomar la decisión. ¿Cómo nos damos cuenta de que nos va a costar?: cuando no lo puedo abordar, lo niego, me angustia, digo una cosa pero hago otra. Para que esto no suceda es importante contar con la contención de un profesional que acompañe el proceso.

“Lo que sucede es que la mamá tiene que saber y aceptar que muchas separaciones son sinónimo de salud, hacer un corte y separarse de los hijos tiene que ver con permitirles crecer”, afirma la profesional y sugiere estas recomendaciones para lograr un destete saludable:

1. Registrar lo que está sucediendo.

2. Tomar una decisión lo más honesta posible, de verdad ver qué respuesta le quiere dar cada mamá a este momento.

3. Una vez tomada la decisión, transmitirla a su hijo de la manera más clara y tranquila posible.

4. No dar pasos atrás.

“Lo ideal es que cada mamá pueda encontrar su verdadero momento para dejar de amamantar y una vez que lo haga tenga una decisión tomada para poder transmitirla con firmeza y tranquilidad para que su hijo lo acepte. Si hay un mensaje ambiguo donde dice no te voy a dar más la teta y al rato lo hace, no está claro y cada hijo encuentra esa debilidad para seguir”, comenta la licenciada Marisa Russomando.

Compartir esta decisión con el nene, contándole a través de la palabra y los gestos cada cambio, ayuda a que este desapego no afecte en lo emocional y el vínculo siga creciendo en las nuevas etapas que los esperan por vivir.

 

 

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