Si te cuesta mantener el orden en este lugar de la casa, te recomendamos esta nota para saber cómo aprovechar el espacio, optimizar los sectores de guardado y tener siempre los alimentos a la vista para evitar que se nos venzan.

 

“A guardar, a guardar, cada cosa en su lugar”: ¿se acuerdan de esta canción con la que en el jardín nos hacían ordenar los juguetes de la sala? Seguramente muchas se la canten también a sus hijos para que hagan lo mismo en sus casas. Pero, si miramos a nuestro alrededor, no vendría mal tararearla de vez en cuando para incentivarnos a mantener el orden en algunos lugares de la casa como la cocina, donde solemos tener cajones que parecieran no tener fondo o electrodomésticos que hace años ocupan un espacio tan necesario para otras cosas.

Tengas una cocina espaciosa o solo unos pocos metros donde apenas entrás vos sola, siempre sentimos que nos falta espacio. “Claramente quien tenga una cocina más grande cuenta con más lugares de guardado, pero corre el riesgo de acumular muchas cosas innecesarias. Lo ideal sería que cada uno tenga lo que realmente usa y necesita al margen del tamaño de la cocina. Recomiendo no quedarnos y acumular cosas porque tenemos lugar, sino porque nos gustan y las usamos”, dice Melanie Melhem, dueña de tienda OMM y organizadora profesional, quien nos recomienda tener en cuenta estos consejos para mantener ordenada nuestra cocina:

 

Menos es más

Cuánto menos tengamos sobre las mesadas más sensación de orden vamos a sentir, pero es entendible que en cocinas chicas al no tener tanto lugar de guardado sea necesario dejar electrodomésticos sobre las superficies de apoyo. Hoy en día hay electrodomésticos multifunción ideales para cocinas chicas, y así acotar el número de artefactos que tenemos.

Las superficies despejadas se limpian más rápido. Sobre la mesada deberíamos dejar solo las cosas que usamos semanalmente, el resto se guarda.

 

Aprovechá todos los espacios

Una opción es poner ganchitos del lado interno de las puertas de los muebles y allí colgar cosas, por ejemplo, abajo de la pileta podemos colgar el repasador, algún cepillo para platos, guantes o trapos.

Dentro de las alacenas podemos usar alzadas y así ganar espacio creando un estante adicional entre nuestros estantes.

Hay que aprovechar el espacio vertical, agregando estantes o estanterías que nos brinden espacio extra para guardar nuestras cosas.

Es importante que guardemos las cosas cerca de donde las usamos. Cuantos menos pasos hagamos dentro de la cocina mejor.

Además, si ordenamos el interior de la heladera vamos a lograr que entren más cosas que si apoyamos todo sin un criterio lógico.

 

Utensilios en su lugar

Primero recomiendo sacar todo y descartar lo que está roto o no se usa, también lo duplicado.

Incorporar organizadores o separadores dentro del cajón así todos los elementos quedan divididos por tipo y no se mueven de lugar al abrir y cerrar. Si cada cosa tiene su lugar va a ser más fácil encontrarlo y luego volver a guardarlo.

 

 

Alacenas prolijas

Dentro de la alacena es importante agrupar por categorías, las dos más grandes podrían ser dulce o salado. Luego subdividir si son, por un lado, productos que no necesitan cocción y, por el otro, si son para cocinar.

Una vez que abrimos los paquetes recomiendo guardar el contenido en frascos herméticos. Se mantienen mejor y queda más prolijo que en la bolsa abierta. Estos frascos pueden rotularse para poder distinguir entre productos similares y también se puede especificar la fecha de vencimiento. Si los frascos son todos iguales o del mismo color van a generar mucho orden visual.

También los paquetes cerrados se pueden contener. Podemos poner un contenedor o bandeja para guardar todas las pastas, otro para galletitas y así con todas las categorías que tengamos.

 

Todo a la vista

Comprá en proporción al espacio de guardado. Si tenemos que apilar todo es muy probable que algunos alimentos queden olvidados y no se consuman.

Lo aconsejable es poder ver todo a la vez, incluso para no comer siempre lo primero que vemos y así variar más nuestra alimentación. Tenemos que estar atentos y, por ejemplo, si tenemos mucho pan, congelarlo en rebanadas e ir sacando de a porciones. No hay que olvidarse de anotar la fecha en la cual lo congelamos. Muchas cosas suelen quedar en los freezers, así que también deberíamos revisar este espacio, y la heladera, y hacer limpieza profunda regularmente.

En la cocina, solo lo que es de la cocina

Todos les dan a las cocinas distintos usos más allá de los típicos y pertinentes a la cocción. Algunos la usan para que los chicos estudien y otros usan la mesa para hacer manualidades. En todos los casos a la hora de terminar estas actividades “extras” debemos guardarlas de forma organizada para que no interfieran con el funcionamiento de la cocina.

Si entramos por la puerta de la cocina, no dejemos ahí todo lo que traemos de la calle, como cartera, abrigo, sobres con cartas etc, cada cosa debe ir a su sitio. Los abrigos al perchero junto con la cartera y las cartas se abren, se tira a reciclar lo que no necesitamos y la factura para pagar la ponemos con imán en la heladera o dentro de nuestra cartera.

A ordenar, a ordenar…

Si seguimos todos estos consejos, seguramente logremos tener nuestra cocina más ordenada. Ahora, la pregunta es cómo hacemos para mantener ese orden todos los días. Mela, tiene la respuesta: “Si todos los días contribuimos al orden de nuestra cocina no se va a volver a descontrolar. Es mejor ir ordenando de a poquito. Cada vez que usamos algo es mejor volver a ponerlo en su lugar. Hay que evitar decir “después lo guardo”, porque ahí empieza el desorden. Si las cosas tienen un lugar lógico de guardado todos los integrantes de la familia lo van a encontrar sin problema y también van a ayudar a guardarlas”. ¡Así de fácil!

 

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