El otro día, en una cumbre de filósofas contemporáneas (almuerzo con amigas), exponíamos que, dentro de casa, siempre hay un rol que priorizamos por encima de otro: algunas priorizan el rol de geisha o primera dama; otras, el de Caroline Ingalls; otras, el de profesional exitosa; otras (las menos), el de hedonistas.   En lo […]Leer Nota