Un clásico: la lucha entre el deseo de los adultos y el de los niños. Dejemos de pensar en ganadores y perdedores para educar hijos felices en un entorno armonioso.   Nuestra cultura nos acostumbró a sintetizar el comportamiento de los más chiquitos en frases como “es un caprichoso” o “es vago porque no camina”. […]Leer Nota