En Semana Santa este alimento es el protagonista de la mesa. Te contamos las distintas opciones para prepararlo y todos sus beneficios que lo hacen, además, una buena alternativa para todo el año.

 

Para esta celebración es un clásico encontrar a la venta las empanadas de vigilia y otras comidas con pescado. Seguramente, también, estarás pensando en anticipar tu compra y cómo podrías prepararlo para sorprender a tu familia con nuevas opciones.

Lo aconsejable, por su frescura y costo, es buscar la pesca del día: ese pescado recién obtenido que llega directo desde el puerto al consumidor. “El pescado fresco viene desde Mar del Plata todos los días, de martes a sábado a las 00 horas, hacia nuestro Centro de Distribución exclusivo para estos productos, y de ahí se le hace el control de calidad, revisando cajón por cajón, y se distribuye a todos los locales”, explica Julio Benítez, encargado de Compras del sector pescadería en supermercados Disco, y agrega que “las opciones de pesca del día son variadas y depende de la captura”.

Lo que te podés llevar:

Pescados enteros: merluza, abadejo, mero, corvina, anchoa, caballa, pescadilla, salmón blanco, besugo, entre otros.
Filet: merluza, abadejo, mero, corvina, brótola, corvina, pez palo, entre otros.

Para no equivocarnos al momento de elegirlo, Julio Benítez nos da las claves para tener en cuenta:

• La carne del pescado debe ser firme, con carne brillante que rebote al ser tocada.
• Si se trata de una pieza entera, debe tener los ojos claros y un poquito abultados.
• No debe presentar olor desagradable o amoniacal (aroma a amoníaco) ya que es un indicador de un producto en estado de descomposición.
• Las escamas deben ser brillantes y pegadas a la piel.
• Los filetes deben estar húmedos y sin decolorar.

Además de ser un alimento muy rico, el pescado tiene un gran aporte de minerales como calcio, fósforo, magnesio, cobre, hierro, sodio, potasio, yodo, selenio, y de vitaminas A, D, E y B1 o Tiamina. Todos son una fuente muy importante de Omega 3, en especial caballa, palometa, salmón, trucha, atún, sardina y anchoa. “El Omega 3 que es un ácido graso esencial (no sintetizado por el hombre) que se encuentra en el pescado y ayuda a disminuir el nivel de colesterol en sangre, mejorando la fluidez de la sangre y contribuyendo a prevenir enfermedades cardiovasculares y arteriosclerosis”, comenta Benítez.

Según su contenido graso, se clasifican en:

Grasos (10%): salmón, caballa, sardina y trucha.
Semigrasos (2,5%): tiburón, gatuzo, lenguado y pescadilla.
No grasos (0,2%): merluza, abadejo, bacalao y corvina.

Al momento de cocinarlo, podés elegir hacerlo de distintas maneras, pero tené en cuenta que no todas mantienen el valor nutritivo y el sabor original del pescado:

Hervido: durante este proceso pasan al agua buena cantidad de vitaminas y minerales, por lo tanto conviene usar poca agua y aprovechar el agua de cocción para alguna otra preparación.
Al vapor: esta forma de cocción evita la pérdida de importantes cantidades de vitaminas y minerales.
Al horno: aconsejable siempre que no se utilice mucho aceite, crema o manteca.
Frito: esta forma de cocción aporta alta cantidad de grasas, por lo cual se aconseja moderar su uso.

Teniendo en cuenta todos estos datos, algunas alternativas para esta Semana Santa, son:

Abadejo: carne de color blanco y pocas espinas. Con estofado, a la vasca, en croquetas o empanadas.
Anchoa: carne grasosa oscura y muy sabrosa. En escabeche, asada o rellena.
Atún: Carne muy sabrosa que se consume fresca o en lata. Al horno, cacerola, frito o hervido.
Besugo: carne blanca y poco grasosa, de exquisito sabor. Asado, en escabeche, a la vasca, a la sal.
Lenguado: no tiene escamas, su carne es de color rosado pálido. A la plancha, frito, parrilla, sopa.
Merluza: carne blanca muy sabrosa y rica en vitaminas. Hervida, frita, asada, al horno, guisos, empanadas, tartas.
Corvina: carne de gran valor nutritivo. Ceviche, horno, parrilla.

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