Cada vez hay más variedades y cada bebida tiene su público. ¡Lo importante es que en estas fiestas no falten las burbujas!

 

Si hay algo que no tiene discusión durante las fiestas de Navidad y Año Nuevo es el brindis. Ese momento en el que todos levantamos nuestra copa y pensamos los mejores deseos para lo que vendrá. Pero ¿con qué brindar? Esa es la cuestión. Están quienes son fieles a la sidra, los que no admiten más que champagne o espumantes y quienes se adaptan a lo que hay. Sin embargo, algo está claro: “se brinda con burbujas (ya sean de sidra, champagne, prosecco, cava o espumosos en general) como símbolo de buenos deseos para estas celebraciones”, dice Florencia Campicelli, sommelier, recientemente seleccionada en el Top 10 de Mejores Sommeliers del país por el concurso realizado por la Asociación Argentina de Sommeliers, y editora de la sección de bebidas de www.BuenosBares.com.

Lo más característico de la sidra y el champagne, comenta Campicelli, “son las burbujas, cadena de perlas o también llamado rosario en su movimiento ascendente que hace al encanto de la bebida. Cuánto más pequeñas, uniformes en tamaño y continuas sean, mayor será la calidad del producto” y revela que “la costumbre de brindar con champagne tiene su origen en las cortes reales europeas del siglo XVII por ser considerado un símbolo de estatus y lujo, el movimiento de sus burbujas simboliza la alegría y abundancia, que recuerda la tan conocida frase de Dom Pérignon de estar probando estrellas”.

Detalles que hacen la diferencia

El sabor es una de las principales razones de la preferencia por una u otra bebida, ya que la sidra se produce de la fermentación de manzanas mientras que el champagne de uvas. Este último, en realidad, “es una Denominación de Origen Controlada (DOC), es decir que su producción y calidad se encuentra firmemente regulada y debe provenir de la región de Champagne en Francia y ser producto de una segunda fermentación en botella de uno o más de los varietales Chardonnay, Pinot Noir y Pinot Meunier”, explica la sommelier. Es por eso que también se lo conoce como espumante cuando es producido en otras zonas como es el caso de Argentina, donde se realizan con el mismo método de segunda fermentación en botella, también llamado Método Champenoise, y “se destacan por su untuosidad y delicadeza, así como también por sus aromas a frutos secos tostados y pan, propios del contacto prolongado con sus levaduras”, agrega.

Los espumantes método tanque o Charmat tienen un estilo más fresco y liviano, en donde dominan los aromas frutados. Se destacan ejemplares dulces de Torrontés, blancos de Chardonnay o rosados. En general, se los pueden clasificar por la cantidad de azúcar residual que poseen:

  • Nature o Zero Dosage: sin agregado o resto de azúcar, es la variante más seca.
  • Brut Nature: ligeramente menos seco.
  • Extra Brut: es un clásico en la mesa argentina, tiene entre 7 y 11 gramos de azúcar por litro.
  • Brut: es medianamente seco, tiene entre 12 y 15 gramos de azúcar por litro, lo que lo hace muy versátil a la hora de brindar o tomar durante la cena.
  • Demisec: es de los más dulces, entre 15 y 40 gramos de azúcar por litro.
  • Dulces: con más de 40 gramos de azúcar por litro.

La recomendación es servirlos a una temperatura alrededor de los 6 °C, cuando son frutales y dulces, y de 8 °C cuando son de método tradicional. Para resaltar su aroma y sabor, Florencia Campicelli elige las copas tulipas que son la última moda para degustar con todos los sentidos: “más parecida a una copa de vino blanco que a la tradicional copa flauta, esto permite disfrutar más de los aromas del vino ya que las burbujas tienen más espacio para desarrollarse sin perder de vista el efecto de cadena como pasaba en la copa clásica, también llamada vintage”.

En cuanto a la sidra, su sabor habitualmente es dulce y suele beberse en vaso. Actualmente, la especialista comenta que se está viendo el “agregado de hielo como algo más moderno y descontracturado para esta bebida”.

Cosa de mujeres

El paladar femenino suele inclinarse por sabores más frutales y suaves por eso, como indica, “hay muchas mujeres que tienden a elegir los espumantes Dulces, por ser más fáciles de beber y el alcohol muchas veces se siente menos, y los Extra Brut por mera costumbre. Igualmente veo una tendencia hacia productos más secos (menos dulces) a la vez que una diferenciación en la elección del producto según el momento, sin contar que muchas mujeres cada vez se interesan más sobre los vinos y espirituosas y se abren a probar otros estilos”.

Cualquiera sea la elección, que en estas fiestas brindemos con el corazón y con la compañía de quienes nos acompañan en cada momento de nuestras vidas. ¡Chin chin!

 

Seguí a Florencia Campicelli en:
Facebook: Flor Campicelli
Instagram: @FlorCampicelli
Twitter: @FlorCampicelli

COMENTARIOS