Su participación en el programa de pequeños cocineros nos permitió conocerlo, pero hoy sigue estando presente por sus actividades solidarias y su amor por la música. Con solo doce años, nos cuenta cómo empezó a cocinar, sus proyectos y qué significa, para él, el Día del Niño.

 

Fue hace dos años uno de los principales protagonistas de Máster Chef Junior y saltó a la fama no solo por haber llegado a la semifinal, sino porque nos mostró en cada programa su sensibilidad y espíritu solidario, virtudes que también tiene en su vida cotidiana. Con solo doce años, Iñaki Crotto nos recibe en su casa, a la que se acaba de mudar con su familia, y nos cuenta que una de las condiciones que le pidió a sus padres “fue que tuviera una cocina grande”. Y así fue. Si bien ya no cocina tanto como antes, porque ahora tiene otras prioridades, cada tanto se adueña del espacio para preparar la cena familiar o algún postre que deja con la boca abierta a cualquier invitado. En una pizarra que va del techo hasta el piso, tiene anotadas (con letra de una de sus hermanas) algunas de las recetas que más salen, como los bizcochitos materos, las cookies o el risotto. También tiene bien a mano su carpeta con comidas que ve en Youtube y los libros de sus cocineras favoritas: Felicitas Pizarro y Jimena Monteverde, aunque también sigue a Valu Ramallo y la española Anna Olson, entre otros.

A Iñaki siempre le gustó cocinar, desde chico (o desde más chico, mejor dicho), y lo hacía junto con su mamá y su papá como ayudante hasta que un día se invirtieron los roles y él pasó a ser el cocinero de la casa. “Yo veía el Máster Cchef español y siempre pensaba que cuando se hiciera en Argentina me iba a anotar. Un día busco en Internet “casting para chicos” y veo Máster Chef Junior, así que me anoté, hice todos los casting y quedé”, recuerda y asegura que le “encantó participar, la gente creía que sufríamos pero nada que ver, la pasábamos muy bien. Teníamos recreos, charlábamos entre nosotros, teníamos platos llenos de frutas. No dejé de hacer nada de mi vida”. Después de tres pruebas para definir los 16 participantes que quedarían entre un total de más de tres mil anotados, comenzaron las grabaciones que se hicieron durante el verano. Wok de pollo con vegetales, sushi y omelette souflé fueron los platos que lo llevaron a ser parte del programa.

“Yo siempre digo que ahora lo volvería a hacer porque me doy cuenta que sé mucho más y lo haría mejor. En Máster Chef aprendí mucho”, asegura. Pero, al mismo tiempo, tiene un reclamo para hacer: “la mayoría de las notas que me hacen son por la cocina, pero en verdad yo a lo que me quiero dedicar es al canto y a la actuación”.

Futuro artista

Desde su cuenta de Facebook, Iñaki comparte una de las cosas que más le gusta hacer: cantar y tocar el ukelele. “Veía algunos videos y me encantaba. Lo pedí para mi cumpleaños y me lo regalaron mis papás. Así empecé a practicar a través de videos en Internet, aprendí tres canciones solo y después una amiga de mi hermana me enseñó”, dice. Así, se lo puede ver cantando “Hacer un puente” de La Franela o “Muerte en Hawaii” de Calle 13, en videos que él mismo graba y edita. Aunque sus preferidos son Abel pintos, Rombai y Ha-Ash.

Sus ganas de hacer cosas nuevas son constantes por eso, cuenta, que “el día que mamá me dijo que iba a ir a canto me puse recontento, fui cinco años. Pero yo ya quería hacer algo más con teatro”. Es por eso que no solo empezó a tomar clases sino que el próximo 8 de octubre va a debutar en el teatro Apolo con el musical Finding Neverland (Descubriendo el país de Nunca Jamás).
“Me encanta actuar y cantar. Yo creo que la cocina la tendría como hobby. Pero a mí me gustaría más que me conozcan por el canto y por la actuación. Que de grande digan: “¡guau, qué buen actor!””, dice con seguridad.

Pura corazón

A Iñaki su sensibilidad le pesa un poco, quizás porque vivimos en una sociedad donde las lágrimas y los sentimientos “no están bien vistos”. Sin embargo, le es imposible ocultarla detrás de esos ojos celestes, tan transparentes como su alma, y la transmite en cada recorrida nocturna de los miércoles que hace junto con su madre, su tía y otros voluntarios de la Fundación Sí por las calles de Buenos Aires para “entregar acompañamiento, no comida”, como él mismo dice, a quienes más lo necesitan. “Si bien siempre llevamos algún alimento de empresas que donan, es un medio para acercarnos a ellos, charlar un rato y escuchar lo que necesitan. Llevo el ukelele y les canto. Me reciben rebien. A mí me gusta y lo siento como algo cotidiano”. También, algunos días en la semana ayuda en la sede de la Fundación con lo que se necesite: seleccionar los alimentos, cargar un camión, preparar la ropa o cocinar, por ejemplo. “Es muy lindo porque siempre alguien te felicita, te abraza o te da un beso y eso me satisface mucho”.

Juntos, alcanza

A pocos días de que se celebre el Día del Niño, y cuando muchos chicos están ansiosos por saber qué le regalarán sus padres, para Iñaki esto no es una preocupación. Es que en su familia no son de celebrarlo con grandes sorpresas, a veces un chocolate o simplemente algo simbólico, porque lo que privilegian es el encuentro y aprovechan este día como una excusa para hacer alguna salida familiar los seis juntos: papá, mamá, Iñaki y sus tres hermanos (Francisco, 21, Lula, 18 y Marga, 14). “Para los que lo festejan es un día importante, para nosotros es pasarlo en familia”, dice. Aunque a veces también se juntan con sus primos en el campo y esto resulta inolvidable: “Me acuerdo de una vez que lo pasamos con todos mis primos y sus familias. Éramos como 50 y lo pasamos rebien. Hicimos varios juegos”.

Ya pasó una hora de charlar con Iñaki y, antes de irme, le pregunto qué le diría a otros chicos como él: “Por ahí tenemos mucha tarea o pruebas y nos estresamos, pero hay que tratar de no estar todo el día pensando en eso, sino que hay que disfrutar con amigos. Además, les diría que si quieren hacer algo, que lo hagan, o al menos que lo intenten y que, si no sale, lo vuelvan a intentar”, me dice y yo me voy pensando todo lo que este pequeño sensible y de espíritu solidario me acaba de enseñar.

 

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Cookies para hacer en familia

Para celebrar el Día del Niño, Iñaki propone hacer estas cookies ideales para cocinar con los chicos. ¡Son superfáciles y muy ricas!

Ingredientes
Manteca 200 g
Azúcar 250 g
Huevos 2 un.
Harina leudante 320 g
Polvo hornear 1 cdta.
Bicarbonato de sodio 1 cdta.
Chips de chocolate c/n
Esencia de vainilla c/n

Preparación: Mezclar la manteca pomada (blanda) con el azúcar, batir bien. Agregar los huevos de a uno y la esencia de vainilla.
Aparte, integrar la harina con el polvo de hornear y el bicarbonato. Agregar a la primera mezcla, tamizando, y batir. Incorporar los chips de chocolate. Enmantecar y enharinar una placa para horno.
Hacer bolitas ayudándote con dos cucharas y colocarlas dejando una separación entre cada una. Cocinar en horno pre calentado a 180 grados (debe estar bien caliente), hasta que se doren, unos diez minutos aproximadamente.

 

 

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