Esta práctica milenaria es la base de todas las demás formas de alimentarnos. Con una dieta variada y hábitos saludables, propone lograr la armonía entre mente, cuerpo y alma.

 

Lo que es bueno para unos puede no serlo para otros: con este concepto trabaja desde hace más de cinco mil años el Ayurveda, que significa “la Ciencia de la vida”, para lograr el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu de cada individuo. Originario de India, sus conceptos son universales y se adaptan a Occidente, aportando, entre otras cosas, las bases para una alimentación integral que, por su antigüedad, es la madre de todas las demás orientaciones y programas alimentarios y, por qué no, de todas las medicinas.

El objetivo es mantener la salud o recuperarla. Para ello, la licenciada Rosana Molho, directora de la Fundación de Salud Ayurveda Prema, explica que “se consume todo tipo de productos y el eje de la salud en la alimentación está en la variedad, en la cantidad de colores que aportan todas las vitaminas y minerales”. Junto a ello, se observa a cada persona para orientarla según su forma de vida y se sugiere un plan alimentario que tiene en cuenta cada biotipo y naturaleza:

Vata: aquellas personas delgadas que padecen de resequedad y frío, necesitan más cereales, aceites, sal, lácteos, frutos secos y un poco de picante en su dieta. Aquellos que no reciben las cantidades suficientes son propensos a la ansiedad, al estreñimiento y al insomnio, entre muchas otras enfermedades, por ello necesitan alimentos nutritivos y con frecuencia tienen dificultades para mantener una dieta vegetariana. Deben evitar comer demasiadas ensaladas, frutas y frijoles.

Pitta: son aquellos que tienden a ser calurosos, intensos y muy centrados. Necesitan más vegetales crudos y alimentos ligeramente condimentados. Se cree que la comida picante conduce a una mayor incidencia de erupciones en la piel, debilidad del hígado e ira.

Kapha: son los que tienden a tener sobrepeso o ser robustos y con frecuencia se mueven y hablan muy despacio, se benefician de alimentos más ligeros como verduras y ensaladas y son exitosos comiendo alimentos picantes. Si comen en exceso alimentos pesados, dulces y aceitosos puede llegar a manifestarse mayor acumulación de mucosa, así como aumento de peso y diabetes mellitus. Deben evitar todos los dulces, productos lácteos y frutos secos y la mayoría de los cereales, como el trigo y el arroz. Sin embargo, pueden comer granos, como la quinoa y el mijo.

Si bien cada persona es diferente, la licenciada Molho describe las principales características de la alimentación ayurvédica:

  • Verduras: se pueden comer tanto crudas como cocidas y de toda variedad. No se hace hincapié extremo en lo crudo porque el ayurveda cuida mucho el fuego digestivo, hay que tener en cuenta que cualquier persona que consuma demasiada cantidad de estos alimentos requiere un mayor trabajo de su aparato digestivo, donde pone en juego su fuego.
  • Cereales y legumbres: la unión de ambos es lo que da la proteína completa. Esto es importante para aquellas personas que no ingieren carne de ningún tipo. Se aconseja todo tipo de cereal integral y de legumbres, excepto la soja ya que en Argentina no resulta fácil conseguir que no sea transgénica y aun no hay estudios serios que demuestren que no hay daño colateral con su consumo. También hay que incluir cereal blanco. Lo mejor es que la legumbre y el cereal estén en una misma comida y se consuman al menos tres o cuatro veces a la semana para mantener una dieta equilibrada. Si no están juntos, lo importante es que se consuman en el mismo día para tener la proteína completa.
  • Carne: para aquellas personas que son omnívoras, no se prohíbe, pero se aconseja no consumirla en exceso, dos o tres veces por semana es lo correcto. La dieta lacto vegetariana es la más recomendable, pero es una opción que toma libremente la persona, cuando lo decide por innumerables causas.
  • Envasados: es preferible evitarlos, sobre todo las latas y los congelados con conservantes y colorantes.
  • Endulzantes: reemplazar azúcar blanca por rubia, mascabo o miel. El azúcar blanca roba calcio en los huesos, produce estados alterados que pasan de la euforia al letargo. Curvas muy pronunciadas de glucemia que inciden como un shock en nuestro organismo y en nuestras emociones.
  • Condimentos: hay una cantidad de micronutrientes que entran únicamente a través de las especias. Además, ayudan mucho al proceso digestivo. Es muy importante acostumbrarse a usar todas las opciones: fenogreco (ayuda a metabolizar el azúcar), mostaza blanca o negra, comino, cúrcuma, jengibre, pimienta negra y blanca, curry, pimentón, ajíes, entre otros. Es recomendable que sean en grano para mantener sus aceites esenciales y utilizar el mortero para obtener la versión en polvo. Las especias cambian la digestibilidad de muchos alimentos.
  • Lácteos: consumir, pero no en exceso. Los mejores son los menos grasosos: yogur, ricota, queso cottage, descremados.
  • Infusiones: todas, principalmente los tés con hierbas, pero también mate o café sin caer en excesos. En el caso del mate se puede mezclar la yerba con un poco de hierba (Melisa, hierba buena, cedrón, manzanilla, menta), para no desequilibrar la parte emocional ni digestiva. Incluso algunas especias, como cardamomo, clavo de olor, canela, pimienta negra, se pueden utilizar en los mates y en las infusiones. Les otorga no sólo sabor y aroma sino, muy especialmente, un componente que colabora intensamente con la digestión y asimilación del alimento.
  • Aceites: de primera presión en frío (de lino, sésamo, chía, oliva), sobre todo para las ensaladas.
  • Cocción: para el caso de las verduras se trata de no quitarles toda su potencia, para ello se las cocina con fuego bajo y poca agua, la necesaria para generar vapor. Es importante que mantengan su color y textura.

Con llevar una buena alimentación, sana y equilibrada, no alcanza. Dos compañeros fundamentales son el orden y la rutina como indica la directora de la Fundación de Salud Ayurveda Prema: “Una persona muy desordenada, por más que tenga una alimentación buena no va a lograr resultados si come en cualquier momento del día, mientras trabaja o camina, por ejemplo. Para tener un efecto, un descanso y una productividad es necesario tener una rutina y crear hábitos saludables. Hacer las cuatro comidas, tomarse tiempo para comer y tener regularidad en el descanso”.

Si combinamos ambas cosas, los cambios que logremos se verán reflejados tanto en nuestro cuerpo como en nuestra mente y en lo emocional. “El equilibrio digestivo deriva en efectos positivos en otros aspectos como sentirse mejor a la mañana cuando nos levantamos”, dice la especialista. Tendremos más confianza en nosotros mismos, ganas, deseo y curiosidad. A la vez, estaremos más alerta, más conscientes y despiertos, con mayor inmunidad y más livianos.

Se trata de conseguir el equilibrio entre lo que comemos, lo que hacemos y lo que pensamos para tener una mejor salud y, sobre todo, hacer de la comida y del momento de cocinar un disfrute. “Hacer que la comida sea un espacio de socialización, con la calidez del encuentro, es una manera de cuidarnos. Esa es la clave de la alimentación, sentirnos parte de una comunidad, de la naturaleza que otorga sus frutos, de los ritmos diarios y estacionales de nuestro planeta y más todavía, sentirnos parte de un Cosmos que nos alberga y cobija con generosidad”, asegura la licenciada Rosana Molho.

 

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Fundación de Salud Ayurveda Prema
www.medicinaayurveda.org
Tel 4824 1574 / 4827 4590

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