Se dice que engorda, que aumenta el colesterol, que produce riesgo cardíaco… ¿cuánto hay de cierto y cuánto de mito? En esta nota te lo contamos.

 

Se lo considera un alimento completo en nutrientes, con sólo 70 calorías y rico en proteínas. No aporta carbohidratos ni gluten ni lactosa, lo que lo convierte en una opción “comodín” tanto para diabéticos, celíacos y alérgicos a la lactosa. Su proteína de alta calidad es la más recomendada después de la leche materna. En las nuevas Guías Alimentarias Argentinas se establece que uno por día es saludable. A pesar de todos estos beneficios, sigue padeciendo mitos y detractores. En el Día Mundial del huevo la Dra. Virginia Busnelli (MN 110351), médica especialista en Nutrición y directora Médica de CRENYF, nos cuenta cuáles son sus características más saludables:

  • Bajo en calorías.
  • Excelente fuente de proteínas de alto valor biológico con una elevada proporción de aminoácidos esenciales, cuyo balance en el cuerpo se requiere para la reparación de tejidos y el crecimiento.
  • Su alto contenido de proteínas lo convierte en un alimento con alto nivel de saciedad fundamental para los planes de descenso de peso o alimentación saludable.
  • Contiene otros nutrientes que son esenciales para la salud como: vitamina D, vitamina B12, Selenio y Colina (fundamental en el desarrollo del cerebro).
  • Los altos niveles de antioxidantes, particularmente la luteína y zeaxantina, podrían ayudar a prevenir la degeneración macular relacionada con la edad, causante de la ceguera y otras enfermedades graves oculares.

Por su parte, el Dr. Martín Giannini, médico especialista en Nutrición con orientación en obesidad (MN 114711), afirma que “el huevo es una de las mejores fuentes proteicas que existen, las proteínas están localizadas mayoritariamente en la clara, son de excelente calidad nutricional y de fácil digestibilidad”.

Huevo y colesterol, ¿van de la mano?

Los profesionales de la salud coinciden en que todas las investigaciones evidencian que el efecto que el colesterol ingerido a través de los alimentos ejerce sobre los niveles de colesterol en la sangre en personas sanas es mínimo. En cambio, los principales responsables en la dieta del aumento de esos niveles son las grasas saturadas y las parcialmente hidrogenadas (también llamados ácidos grasos trans) presentes en carnes grasas, fiambres, embutidos, crema, manteca, margarina y lácteos enteros. También en aquellos subproductos elaborados con estos ingredientes.

“Aunque la mayor parte de los alimentos ricos en colesterol suelen ser también ricos en grasas saturadas, el huevo no lo es. Un huevo de tamaño medio contiene unos 200 mg de colesterol, pero tiene más grasas insaturadas que saturadas y debido a su contenido en fosfolípidos, que interfieren en su absorción, este colesterol tiene muy poco efecto sobre el colesterol en sangre”, explica la Dra. Busnelli, desterrando el primer mito y agrega que “si bien la creencia de que la ingesta de huevos podría aumentar el riesgo cardiovascular a través de su efecto sobre los niveles de colesterol plasmático, aún no se encuentra desterrada, no tiene ningún soporte científico tras los resultados de numerosos estudios que han demostrado que la ingesta de un huevo al día no resulta perjudicial para el perfil lipídico ni aumenta el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular”.

Pero, en la sabiduría popular también hay otros mitos que la Dra. Virginia Busnelli nos ayuda a aclarar:

El contenido nutricional del huevo blanco es diferente al del huevo café. Es un mito muy común, pero en realidad el color de los huevos no influye en su valor nutritivo ni en su calidad. El tono simplemente varía según la raza de la gallina.

No existe ningún riesgo al consumir huevos crudos. Una cocción adecuada asegura que el huevo alcance la temperatura suficiente para destruir la salmonella, bacteria que puede estar presente y que es capaz de provocar diarreas, fiebre, complicaciones graves en adultos mayores y síndrome urémico hemolítico en niños. Para ello, la cocción debe superar los 60° C en todo el huevo. Por ello es importante consumir este alimento completamente cocido en todas sus formas.

Se los debe lavar antes de meterlos en la heladera. La cáscara de los huevos es porosa y posee una fina película protectora. Cuando los lavamos, facilitamos el ingreso de posibles microorganismos, donde rápidamente proliferan. Solo en caso de que estuvieran muy sucios, se aconseja limpiarlos con papel descartable antes de colocarlos en la heladera. Si la cáscara está fisurada, se debe evitar su consumo.

Como todos los alimentos, no hay buenos ni malos, sino que sus efectos dependerán de las cantidades consumidas y de la predisposición genética o hábitos de vida que cada uno tenga.

 

 

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