Esta semilla es la que contiene mayor cantidad de ácidos grasos y proteína. Te contamos sus beneficios para la salud y las diferentes maneras de consumirla.

 

La chía era uno de los alimentos básicos de las civilizaciones de América Central (Mayas y Aztecas) y, desde hace unos años, se convirtió también en una de las semillas indispensables para una alimentación saludable. Y las razones no son pocas. Principalmente “contiene aproximadamente un 20% de proteína, un nivel más alto que el que contienen algunos cereales tradicionales como el trigo, el maíz, el arroz o la avena” afirma Marcela Leal, nutricionista (MN 1196) y directora de la carrera Licenciatura en Nutrición de la Universidad Maimónides. Además:

  • No tiene gluten
  • Posee alto contenido de fibra y bajo índice glucémico
  • Es fuente rica en compuestos con capacidades antioxidantes
  • Contiene vitaminas A y del complejo B (como niacina, tiamina y ácido fólico)
  • Aporta minerales (como calcio, fósforo, magnesio, potasio, hierro, zinc y cobre)

La chía, explica Leal, “se caracteriza también por ser la fuente vegetal que posee mayor contenido de ácido graso Omega-3” y agrega que “el consumo de una cucharada (25 gramos) todos los días cubre los requerimientos diarios de consumo de estos ácidos grasos en una dieta normal”. De esta forma, sus beneficios para nuestra salud son:

  • Disminución de la presión arterial
  • Descenso de la agregación plaquetaria
  • Efecto vasodilatador y antiinflamatorio
  • Acción positiva en el descenso del perfil lipídico

Hay tres formas de consumirla y de aprovechar todas sus propiedades:

Harina de chía: es una buena fuente de ácidos grasos, fibra dietética total, proteína y antioxidantes, además de ser una harina libre de gluten que la hace apta para el consumo de personas que padecen la enfermedad celíaca. Puede utilizarse para la preparación de pastas, productos de panificación (panes, galletas, grisines), premezclas de harina para panificación, entre otros.

Semilla de chía entera o molida: es muy versátil y puede utilizarse agregada a productos de panificación, ensaladas, guisos, tartas, etc. También puede ser consumida en jugos naturales, con leche, cremas, verduras, budines, omelettes, postres.

Gel o mucílago de chía: el gel que se forma al dejar remojar las semillas de 20 a 30 minutos en agua helada cumple la función de fibra dietética de tipo soluble; y se utiliza para añadirla y dar espesor a mermeladas, jaleas, yogures, aderezos para ensaladas y diferentes salsas.

Para empezar a disfrutar de esta semilla, Marcela Leal nos da dos recetas bien fáciles de preparar:

  • Chía fresca

Ingredientes

Semillas de chía 1 tz.

Jugo de limón 100 cc

Agua 2,5 l

Endulzante (miel, sucralosa o estevia) c/n

Opcional: hojas de menta.

Preparación: Dejar las semillas de chía en remojo en 500 cc de agua durante una hora. En el agua restante mezclar el jugo de limón y el endulzante. Luego añadir la chía remojada y el agua, y llevar a la heladera por 2 horas. Antes de servir, agregar las hojas de menta y revolver para repartir las semillas en toda la bebida.

  • Chía pudding

Ingredientes para una porción

Semillas de chía 20 g

Leche 200 cc

Esencia de vainilla

Ralladura de chocolate amargo

Chocolate en polvo 1 cdta.

Endulzante

Opcional: granola, frutos secos, fruta, coco rallado.

Preparación: Colocar las semillas de chía en remojo en la leche, agregar las gotas de esencia de vainilla, el endulzante, el chocolate en polvo y revolver. Llevar a la heladera mínimo 2 horas, retirar. Agregar los toppings, si se desea, y decorar con la ralladura de chocolate amargo. Servir.

 

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