Por no saber cómo prepararlos solemos tirar más de lo que cocinamos. En esta nota te contamos cómo podés utilizar los tallos, hojas y raíces para hacer comidas riquísimas.

 

Los argentinos, en promedio, tiramos más de un kilo de comida por día por persona, pero no solo porque compramos de más o esté en mal estado, sino también porque no aprovechamos los alimentos en su totalidad al momento de cocinar. “La gran mayoría de todos los vegetales tienen todas sus partes comestibles: raíz, tallo, hojas, flor y fruto”, asegura la chef Miriam Iconicoff.

Para saber utilizarlos al 100%, Iconicoff nos cuenta cómo preparar cada una de sus partes:

Acelga y espinaca: sus hojas tienen gran concentración en hierro, aunque sus tallos poseen más propiedades por su fibra. Para utilizarlos, hay que blanquearlos durante 7/8 minutos en agua hirviendo, pasarlos por agua fría, secarlos, escurrirlos y guardarlos en congelador con separadores para hacerlos en milanesa en cualquier momento.

Remolacha: con sus hojas se pueden hacer buñuelos, tortitas, tartas, rellenos de empanadas. También se pueden congelar y preparar licuados o batidos.

Apio: la parte del tronco, donde tiene las raíces, se deja en remojo para que suelte la tierra y se preparan sopas. El tallo se puede incluir en ensaladas crudas o cocidas, salteado, al wok. Con las hojas también se puede hacer sopa, dejándolas secar al sol y triturándolas.

Papa: es una maravilla comerla en su totalidad. Bien lavada con una esponjita exclusiva para los vegetales, secarla sin pelar y hacerlas fritas, al horno, sarteneadas o hervidas. Quedan más ricas por su textura y además conservan la mayoría de los nutrientes que se encuentran entre la cáscara y la papa. Es importante que no esté brotada ni verde.

Los tallos de apio y de hinojos: se pueden comer como snacks y untarlos en diferentes salsas o cremas.

Rúcula: si bien se come completa en ensaladas o sándwiches, se puede aprovechar su cabito para picarlo y agregarlo a cualquier preparado como bueñuelos, tartas o pesto.

Rabanito: la raíz y las hojas, bien lavadas, se pueden utilizar para hacer sopas o saborizarlas.

Coliflor y brócoli: se pueden hervir los tallos, filetearlos finitos y rebozarlos con una mezcla tipo marinera (huevo, leche, harina, sal, pimienta, nuez moscada) y fritarlos.

Además, “lo que no se come también se puede reutilizar para teñir ropa o papel como el agua de la remolacha, de yerba o de cúrcuma. Y las cáscaras de la fruta para hacer compost y abonar la tierra de macetas”, recomienda la chef.

De esta forma, de un mismo vegetal podemos tener varias comidas y, no solo estaremos alimentándonos mejor, sino también reduciendo el desperdicio de alimentos en nuestro hogar.

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