Si vivís con un adolescente o veinteañero que no estudia ni trabaja, ¡cuidado! Puede ser un NI-NI. Descubrí de qué se trata esta tendencia y cómo podés ayudarlo.

 

“Ni-Ni no se nace, Ni-Ni se construye”, asegura la Lic. en Psicología Diana Trajtenberg, docente en Fundación UADE y Psicopedagoga especializada en orientación vocacional, educacional y profesional. Esta afirmación involucra no solo a los jóvenes de entre 16 y 25 años (y un poco más también porque la adolescencia se extendió), sino a sus padres como responsables del comportamiento de sus hijos.

Los NI-NI son los chicos que no tienen un proyecto de vida. Si bien las razones pueden ser socioeconómicas, cuando se trata de una actitud personal, el término se refiere a aquellos que “están instalados en el confort familiar o fueron sobreprotegidos, están cómodos y no se plantean la posibilidad del esfuerzo ligado a la pasión y al orgullo de poder concretar metas”, dice Trajtenberg, y explica: “Para salir a una vida más autónoma e independiente no es bueno que piensen que ʻcomo en casa no hayʼ”.

¿Cómo reconocerlos?

Cuando se trata de adolescentes, la especialista expone que: “Desde lo psicológico no logran destrabar cuestiones que tienen que ver con este momento de transición y de pasaje a la vida adulta, poder comprometerse con un proyecto de vida, pensar cuáles son las decisiones que quieren tomar para ellos y su futuro, muchos ni se lo preguntan y viven muy instalados en el presente”. Cuando la situación se prolonga, podemos decir que: “Los eternos estudiantes crónicos también son Ni-Ni porque no avanzan o si logran conseguir algún trabajo, es por un tiempo y abandonan”.

Los síntomas más frecuentes

• Tienen miedo a crecer.
• Se sienten seguros en casa de sus padres.
• Les da temor salir.
• Son inseguros e indecisos.
• No pueden enfrentarse con sus propios proyectos.
• Tienen poca posición activa, es decir que se muestran más pasivos.
• Están paralizados con temor a lo que vendrá.
• Postergan las decisiones.
• Están desmotivados sin proyecto de futuro.
• Se muestran apáticos.
• Cada vez que tienen una posibilidad en la que van a tener que esforzarse, ponen la excusa del temor al fracaso y no se juegan.

Esto no sucede de un día para el otro, sino que los chicos dan señales y es importante que los padres estén atentos para percibirlas. “En general son personas que tuvieron todo demasiado fácil. Están muy ansiosos por tenerlo todo ya y si algo no sale como quieren o esperan, se frustran y abandonan”, comenta la especialista.

Motivación y responsabilidad

Si de niños los padres hacen siempre las cosas por ellos y les dan todo servido, es probable que generen una personalidad inactiva o demandante que continúe así a medida que crecen. De esta forma, irán construyendo a los Ni-Ni en potencia. Para que esto no suceda: “Desde pequeños hay que enseñarles de qué se trata ser responsables. Hacerlos participar en las tareas de la casa y que cumplan con sus obligaciones. Esto les va a servir al momento en que tengan que tomar decisiones con respecto a su proyecto de vida y responsabilizarse sobre eso”, asegura Trajtenberg.

Nunca es tarde ni para los padres ni para los chicos, cambiar hábitos para empezar a sentirnos mejor. Entre las acciones, se recomiendan:

Apoyarlos a que empiecen cursos o actividades. Un tema que sienten es el temor al fracaso: si no soy exitoso, no sirvo. Esto los empuja a una baja autoestima.

Hacer hincapié en sus fortalezas. Muchas veces tienen la idea de que el estudio es algo tedioso. Pensar junto con ellos que el saber y el conocimiento son una oportunidad para la vida.

Trabajar sobre sus deseos, aptitudes, habilidades. Es clave que puedan empezar a ser creativos y curiosos para conectarse con sus intereses.

Metas cortas. No es bueno que se instalen en un proyecto demasiado pretencioso porque puede ser inalcanzable y lo van a abandonar.

Apoyarlos para consigan cosas por ellos mismos. Si siguen estando en casa, que empiecen a sentir que tienen lo básico, pero que ya los papás no le van a solventar todos sus gastos ni le van a hacer las cosas por ellos.

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