Cada vez hay más niños con sobrepeso y la mala alimentación es una de las causas principales. Te contamos por qué es importante cuidar su peso, los problemas que pueden tener a futuro en su salud y qué podemos hacer los padres para ayudarlos.

 

La teoría de que “si el nene está gordito, está saludable” cada vez tiene menos seguidores. Sin embargo, la obesidad infantil sigue aumentando. En Argentina el 9.9% de los menores de cinco años tiene sobrepeso y, al crecer, ya son 4 de cada 10 los chicos en edad escolar que padecen esta enfermedad. ¿Cómo darnos cuenta si nuestros hijos están en riesgo y qué debemos hacer para evitarlo?La teoría de que “si el nene está gordito, está saludable” cada vez tiene menos seguidores. Sin embargo, la obesidad infantil sigue aumentando. En Argentina el 9.9% de los menores de cinco años tiene sobrepeso y, al crecer, ya son 4 de cada 10 los chicos en edad escolar que padecen esta enfermedad. ¿Cómo darnos cuenta si nuestros hijos están en riesgo y qué debemos hacer para evitarlo?

“Un signo de alarma es ver que el niño aumenta de peso progresivamente. En general esto se observa en las consultas con el pediatra, quien lo evalúa desde el nacimiento. Y desde el hogar es importante observar la conducta alimentaria, si tiene tendencia a comer alimentos de mala calidad, si come una cantidad excesiva, si come a cada rato y si es sedentario”, dice la licenciada en Nutrición Lourdes Iñurrutegui.

Si bien la genética es un factor determinante, los  hábitos alimentarios y el estilo de vida tienen un rol fundamental. “Su alimentación y la actividad física que realice serán también de gran influencia para el peso. Lo más importante para tener en cuenta es que estos factores son modificables, por lo que se convertirán en herramientas claves para el tratamiento y la prevención del sobrepeso y la obesidad”, explica la Licenciada Iñurrutegui.

El ejemplo en casa

Cuando en la familia hay un niño con problemas de peso, la contención es fundamental y, según la especialista, es muy importante que todos sus integrantes puedan:

• Reconocer el sobrepeso como una enfermedad: algunas personas todavía siguen creyendo que un niño con sobrepeso es un niño sano y es muy común que se suela relacionar el alimento con el afecto.

• Actuar como facilitadores del tratamiento y generar el acuerdo con familiares, como abuelos o tíos que pueden llegar a ser grandes boicoteadores.

• Compartir la alimentación del niño y no comer alimentos diferentes. Los hábitos deben ser incorporados por todos para que sean realmente duraderos.

• Generar situaciones que estimulen la actividad física.

Mejor prevenir

Hay que tener en cuenta que “la niñez es un momento biológico de gran importancia. En este período se encuentran en plena formación y crecimiento los tejidos del cuerpo. El tejido adiposo (lugar donde se reserva la grasa) forma las células (adipocitos) que serán el lugar donde se guardarán las grasas toda la vida. Estudios científicos afirman que un niño con sobrepeso y obesidad formará una mayor cantidad de células adiposas, con lo que tendrá, siendo adulto, una mayor capacidad de guardar grasas y, por lo tanto, mayor predisposición a ser obeso. Además, dado que el exceso de peso afecta enormemente las articulaciones, este niño presentará trastornos en estas en un futuro”, advierte la Licenciada Lourdes Iñurrutegui. Según investigaciones, otras consecuencias que se pueden presentar en la vida adulta son mayor predisposición para la diabetes, hipertensión, enfermedad cardiovascular, algunos tipos de cáncer, trastornos articulares, litiasis vesicular y mayores complicaciones postquirúrgicas. Los chicos con obesidad o sobrepeso también ven afectada su vida social, al ser muchas veces objeto de burla, lo que les puede generar posibles trastornos psicológicos.

Prohibir no, educar sí

Los alimentos que más conspiran contra una buena salud son, por supuesto, los más ricos y los que más les gustan a los chicos: altos en grasas, sal y azúcar. Entonces, ¿cómo hacer para evitarlos? “Una buena opción es explicarles que son alimentos para ciertas ocasiones, como cumpleaños, algún día de la semana o festejos. Lo importante es que no se consuman a diario, ya que aportan nutrientes de mala calidad y muchas calorías”, indica la nutricionista y afirma que “los planes de alimentación para niños no deben ser restrictivos, sino que deben enfatizarse en mejorar la calidad y, de ningún modo, deben ser muy bajos en calorías, ya que se debe promover el crecimiento”. Así, concluye recordando que “una alimentación balanceada debe incluir, en diferentes cantidades, alimentos de todos los grupos: frutas y vegetales, cereales y derivados, lácteos, carnes, huevos, grasas y azúcares (excepto las grasas de mala calidad y los azúcares refinados). Es importante recalcar que en cada grupo encontramos nutrientes distintos, por lo tanto deben estar todos incluidos”.

Si se mantienen las tendencias actuales, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el número de lactantes y niños pequeños con sobrepeso aumentará a 70 millones para 2025 en todo el mundo. Pero esta tendencia se puede revertir si desde las familias se comienza a generar la conciencia de una alimentación más moderada y saludable.

 

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