Desde el embarazo hasta los dos años del bebé, la alimentación es central. Conocé qué debe comer en cada etapa y cómo la alimentación influirá en su desarrollo y rendimiento futuros.

 

Los 1000 días críticos, como así se los llaman, comprenden entre la concepción del bebé y sus dos años de edad. ¿Por qué son tan importantes? “La alimentación y el cuidado en la niñez son sumamente significativos para el crecimiento de los niños. Los 1000 días son la base para el desarrollo del potencial de una persona. La implementación efectiva de intervenciones en el cuidado de la mamá y del bebé en el embarazo, en la lactancia y los primeros años de vida cambian la capacidad de aprender en la escuela y de insertarse en la sociedad”, explica la licenciada en Nutrición Evelyn Gitz (MN 6993).

Es en esta etapa en la que, si el niño tiene problemas nutricionales, se originan los problemas de retraso crónico del crecimiento, deficiencias específicas de micronutrientes y obesidad. Todo esto provoca, además, consecuencias sobre la salud, enfermedades y bajo rendimiento escolar, entre otros.

Desde el embarazo

Una alimentación saludable es aconsejable mantenerla durante toda la vida, pero en el período de gestación y de lactancia debemos ser aún más cuidadosas para asegurarnos de contar con todos los nutrientes que necesitamos tanto nosotras como el bebé. Así, la licenciada Gitz recuerda que “es importante consumir diariamente alimentos ricos en hierro y ácido fólico”:

• Carnes (vacuna, pollo, pescado), vísceras (hígado, riñón), morcilla
• Leches adicionadas con hierro
• Legumbres (lentejas, garbanzos, soja, porotos, etc.)
• Harina de trigo y las preparaciones que se realizan con ella (panes, galletitas, etc.)
• Vegetales de hojas verdes
• Alimentos fortificados

También se debe consumir en la misma comida otro alimento que contenga vitamina C, como limón, mandarina, naranja, pomelo, kiwi, frutillas, tomate crudo o ají crudo. Y para estar bien hidratadas, no olvidar tomar de 8 a 10 vasos de agua potable al día.

Lo que hay que evitar: bebidas con azúcar, consumir más de 2 tazas de café al día, los tés de hierbas y, en el caso de consumir té en saquitos, que no sean más de 2 tazas diarias y deberán beberse alejadas de las comidas para que no interfieran con la absorción del hierro.

Durante la lactancia materna

En el período en que la mamá está amamantando, “se recomienda que tenga una alimentación variada y saludable”, asegura Gitz y recomienda la incorporación diaria de:

• Lácteos
• Frutas y hortalizas: al menos 1 cítrico, 1 anarajanda o amarilla y una de hoja.
• 8 a 10 vasos de agua al día
• Pescados: una porción dos veces por semana.

También en esta etapa se deben evitar períodos de ayuno prolongado, las bebidas con azúcar y no hay que beber más de 2 tazas de café al día. Además, “el consumo de alcohol durante la lactancia es perjudicial para el niño y no estimula la producción de leche”, aclara la profesional.

Seis meses de leche materna exclusiva. Afirma la licenciada Evelyn Gitz: “La leche de madre es el mejor alimento para un niño. Se ha demostrado que la lactancia materna tiene diferentes beneficios, entre los cuales podemos mencionar:

• Disminuye entre el 15% y el 30% el riesgo de obesidad
• Reduce tanto la diabetes tipo II (40%) como la tipo I (30%)
• Reduce el riesgo de leucemias y linfomas en la vida adulta (15% y 20% respectivamente)
• Reduce la enfermedad celíaca (52%)
• Reduce la enfermedad inflamatoria intestinal (31%)
• Reduce el síndrome de muerte súbita del lactante (36%)
• Reduce las internaciones por enfermedades respiratorias en el primer año de edad (50%)
• Previene de posibles gastroenteritis como así también de otitis media (63%)
• Es económica y ayuda bajar de peso a la mamá”

Después de los 6 meses:

Una vez cumplidos los seis meses de edad, las necesidades nutricionales no pueden ser cubiertas sólo por la leche materna, por lo que es momento de comenzar a incorporar los primeros alimentos que la complementen.

“Ofrecer sólidos antes de los seis meses puede causar reacciones alérgicas porque el sistema digestivo del bebé no está lo suficientemente desarrollado para digerir los alimentos correctamente”, explica Gitz. Por lo tanto, los primeros alimentos deben de ser frescos, sanos y bajos en agentes alergénicos, como:

• Manzana (cocida, en trozos o triturada) o pera (cruda o cocida, en trozos o triturada).
• Verduras, como zanahorias, calabaza, papas (cocidos, en trozos o triturados).
• Banana, durazno u otro tipo de fruta blanda, madura, de temporada (troceados o triturados).
• Cereales sin gluten.

La incorporación de los alimentos a partir de los seis meses se irá haciendo de forma progresiva y la frecuencia mínima de las comidas en el día se puede realizar teniendo en cuenta:

• Dos veces alimentos sólidos, semisólidos y suaves para niños amamantados de 7 a 8 meses.
• Tres veces alimentos sólidos, semisólidos y suaves para niños amamantados de 9 a 24 meses.
• Cuatro veces de leche y alimentos sólidos, semisólidos y suaves para niños no amamantados de 6 a 24 meses.

Lo que no deben comer hasta los 12 meses de edad son:

• Miel: ofrece un riesgo de intoxicación por botulismo.
• Nueces y otros frutos secos y semillas: por peligro de asfixia.
• Pescados y mariscos.
• No se recomienda añadir sal ni azúcar a las comidas.

La lactancia materna, junto con los alimentos complementarios, se recomienda hasta los dos años. De esta forma, estaremos asegurando que el bebé llegue a sus primeros mil días de vida bien nutrido.

COMENTARIOS