Nos puede pasar a todas. Te contamos qué rol tienen la familia, el colegio y el apoyo terapéutico para ayudar al niño a empoderarse y a recuperar su autoestima ante situaciones de maltrato escolar.

 

Comienzan las clases y lo que para muchos chicos es una alegría por volver a reencontrarse con sus compañeros de clase, para otros puede resultar un hecho angustiante cuando en ese espacio son el centro de burlas o maltratos constantes de sus pares. Conocida como bullying, esta problemática no es nueva, pero está tomando cada vez más relevancia porque ya no se trata de casos aislados. Según los últimos estudios realizados en el año 2011, Argentina es el país con mayor cantidad de situaciones en la región y en donde uno de cada cuatro chicos tiene miedo de ir a clase. Si estas cifras se actualizaran, los especialistas coinciden en que iría en aumento.

La Licenciada en Psicología, especialista en Resolución Alternativa de Conflictos y miembro del Comité Académico de Fundación Sociedades Complejas, Nora Steindl prefiere utilizar el término en castellano porque “deja más a la vista lo difícil, dura y cruel que es la situación” y así define al “acoso u hostigamiento como un fenómeno grupal en el cual un niño o joven es molestado, fastidiado, humillado sistemáticamente bajo la forma de un sutil maltrato físico y/o psicológico por parte de un grupo de compañeros que realizan estas acciones de forma intencional y sostenida en el tiempo. Muchas veces este grupo que ejerce las acciones está liderado por un compañero que difícilmente dé la cara y es quien indica a otros de qué manera violentar a quien es el más frágil en esta situación”.

Para no banalizar ni confundir una discusión o pelea propia de la edad con realidades más conflictivas, Steindl menciona que “hay tres características que diferencian al acoso de otras situaciones casi propias de la vida escolar”:

• Están dirigidas con intencionalidad siempre a la misma persona;
• Se sostienen en el tiempo;
• En el grupo ampliado donde esto sucede se produce un pacto de silencio entre los compañeros ya que todos temen ser los próximos en sufrir tal situación, por lo que el acoso es negado o minimizado.

Saber observar, es la clave

Los niños que sufren hostigamientos suelen ser de por sí más inseguros y esta característica se va agudizando a medida que crece el conflicto. Esta es la principal característica que hace que un niño sea el centro del maltrato y no otro. Como explica la profesional: “Es importante saber que si bien en los casos de bullying se destaca algún rasgo diferencial sobre el que se fastidia o humilla, esto no es lo más importante. No todo “gordito” es acosado, por ejemplo. Es hostigado aquel que junto con ese rasgo tiene una modalidad temerosa e insegura. O bien, todo lo contrario, el que tiene una modalidad avasallante, pero que esconde por detrás una gran inseguridad”.

Como padres es importante saber detectar los cambios en su conducta que van alertando que algo está pasando. “Los niños o jóvenes que padecen esta situación comienzan a tener sintomatología similar a los ataques de pánico, no quieren ir a la escuela, cambian su rendimiento escolar, se aíslan progresivamente, no salen y suelen estar muy angustiados negando inicialmente que algo les pasa. Empiezan a manifestar malestar, dolor de panza, están más inseguros, tratan de pasar desapercibidos, no responden a las preguntas del maestro”, detalla la psicóloga.

Mucho por hacer

Tanto la familia como la escuela pueden y deben ayudar al niño a revertir estas vivencias.

En la casa: “lo primero que tiene que suceder es que no deben minimizar lo que está sucediendo ni involucrarse de tal manera que le digan al joven qué es lo que tiene que hacer y decir. A veces los padres, por inseguridades propias, no dan ese aire para que el niño haga y se equivoque. Entonces no tiene herramientas propias para responder al acoso, generalmente, porque siempre los padres han respondido por él. Los niños que padecen estas situaciones suelen ser hijos muy dependientes que no fueron alentados a ser autónomos y poder tomar decisiones” dice la licenciada Steindl y aconseja que “la familia tiene que darle confianza y seguridad a los niños y, ante un caso de hostigamiento, comunicarse con la escuela aunque generalmente los hijos supliquen que no lo hagan. El colegio no puede acompañar saludablemente esta situación si la desconoce, como consecuencia del pacto de silencio con el que se manejan los alumnos”.

En la escuela: es muy importante capacitar a los docentes y ayudarlos a que tengan las herramientas para abordar estas situaciones y lograr acciones institucionales que permitan una convivencia comprometida con el otro. Así, explica la especialista en resolución de conflictos, “la escuela seguramente instrumentará estrategias de intervención que desbaraten una dinámica grupal que se ha cristalizado y que resulta muy costosa para ese grupo escolar”.

A su vez, desde el equipo de orientación escolar del colegio o a través de la ayuda de un profesional externo, el niño podrá recuperar su seguridad y así alejarse de ese callejón sin salida en el que siente que se encuentra, para recuperar su autoestima y seguridad.
“Es en un espacio terapéutico donde finalmente conquistará la libertad que le permita distanciarse de la manipulación del otro o de los otros”, asegura Steindl.

Es importante entender que en estas problemáticas no hay víctimas ni victimarios, sino niños que necesitan ser escuchados y comprendidos, guiados para entender la importancia de una buena convivencia y del respeto hacia el otro más allá de las diferencias. En este sentido, es primordial el trabajo de prevención que deben realizar los maestros ya que “estas cosas logran revertirse cuando son tomadas a tiempo y con intervenciones certeras” y, a su vez, con la seguridad recibida desde la familia para afirmar sus fortalezas y así darles las herramientas para defenderse ante situaciones de hostigamiento no sólo en la etapa del colegio, sino para el resto de su vida.

* La Fundación Sociedades Complejas impulsa espacios para el fortalecimiento de los vínculos, el abordaje de los conflictos y la violencia. Brinda talleres y asesoramiento para padres http://www.sociedadescomplejas.org

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