Familia

Aprender cocinando

Hacer que los chicos coman de todo, a veces, requiere de paciencia y algo de tiempo. A través de la experimentación y los sentidos es posible que esa comida que nunca quisieron probar termine siendo una de sus favoritas.

 

Enseñar sobre alimentación a través del juego es una buena manera de hacer que los chicos aprendan hábitos saludables y se animen a probar esas comidas que a los padres les cuesta tanto que incorporen en su menú. Las frutas y los vegetales ocupan el primer lugar de los “no deseados”, muchas veces, sin haber sido probados.

“La idea es que a partir del año, que es cuando empiezan a incorporar todos los alimentos, ya estén en la cocina compartiendo con los papás aunque sea haciendo un licuado o alguna preparación fácil. Que participen y vayan conociendo los ingredientes”, explica la Lic. en Nutrición Nadia Hrycyk (MN 5430), cofundadora de Servicios Saludables (http://www.serviciossaludables.com.ar/) donde, entre otras actividades, ofrecen Talleres de Cocina Saludable para Niños de 6 a 12 años.

A partir de la experimentación y el descubrimiento de nuevos sabores mediante recetas y juegos, los chicos van reeducando el paladar y conociendo diferentes alimentos. “Vienen algunos a los que ya les gusta mucho cocinar y otros que son traídos por los padres porque no comen vegetales, por ejemplo”, dice Hrycyk y cuenta: “A través del juego lo que hacemos es que vayan conociendo los grupos de alimentos (lácteos, cereales y legumbres, vegetales y frutas) y nos cuenten cuáles conocen o probaron. Les explicamos las funciones y los beneficios de cada uno y por qué es importante incorporarlos, además les decimos que si bien los snacks y golosinas van a estar entre sus opciones, no deben abusar de su consumo”.

Los talleres se realizan una vez por mes y duran dos horas. Al llegar, los pequeños chefs se ponen sus delantales y gorros y tienen sus propios utensilios para comenzar a preparar un plato principal, un postre y una bebida y en las preparaciones siempre están presentes las frutas y las verduras.

“A través de la elaboración de las comidas, los chicos se animan mucho más a probar lo que ellos mismos cocinaron, a diferencia de cuando los papás se lo quieren imponer y ni siquiera vieron cómo se preparó. Siempre tratamos de que huelan el alimento y nos digan cuáles son sus sensaciones. Muchas veces hacen caras y dicen: ʻEsto no me gustaʼ, ʻParece pastoʼ, ʻNo lo voy a comerʼ. Pero cuando ven que los otros chicos empiezan a probar, se animan, lo comen y terminan guardándose algo para llevar a la casa y que los padres lo prueben”, afirma la nutricionista.
Canelones de verdura, muffins de zanahoria o calabaza, brochette de frutas, licuados, pizzas con vegetales, hamburguesas de pollo con espinaca o zanahorias son algunas de las recetas que realizan los chicos.

La información que motiva. Aprender sobre los ingredientes, su origen y sus beneficios, permite generar un mejor vínculo con los alimentos. “Se los hacemos probar en crudo y que vean su transformación cuando se cocina porque a veces no lo comen porque tiene otro color, como pasa con una croqueta de espinaca por ejemplo. Conocen las hojas de espinaca, las huelen, después las mezclan con el huevo y con el queso, y al incorporarle una harina o una avena ven por qué el color de la espinaca al cocinarse es más oscuro”, comenta la especialista.

De esta forma, los propios chicos incentivarán a sus padres a que amplíen el menú y comiencen a tener una alimentación más variada y saludable. Por eso es fundamental que cuenten con su apoyo, ya que a veces son reticentes a estar en la cocina quizás por falta de tiempo o porque no saben cómo cocinar ciertos ingredientes.

Un momento importante en el taller es la charla sobre los hábitos de higiene, en la que se les explica por qué siempre que cocinen tienen que tener el pelo recogido y por qué los cocineros usan un gorro. Además, no comienza la actividad sin que antes todos se laven sus manos.

“Como nutricionistas entendemos que si los chicos incorporan desde las primeras edades vegetales y alimentos nuevos, cuando sean grandes los van a consumir seguro y más si tienen la experiencia de cocinar”, concluye la Lic. Nadia Hrycyk.

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