Son más independientes y con una vida cargada de actividades. Dan prioridad a su vida y ya no se sienten culpables si no pueden cuidar a sus nietos full time. ¿Cómo es la nueva relación entre ellos y sus nietos?

 

La imagen de la abuela que estaba siempre disponible, para cuidar a sus nietos y llevarlos a la plaza, cambió. Hoy tienen sus propias actividades y grupos de amistades con los que reparten su tiempo. El licenciado Daniel Fernández, psicólogo y autor del libro La mente en equilibrio (Ediciones B), nos cuenta cómo es este nuevo vínculo entre abuelos más vitales y sus nietos.

¿Cómo definiría a los abuelos de hoy?

Los abuelos de hoy en día suelen estar “aggiornados” a los tiempos que corren. No se los ve como ancianitos, sino como personas maduras, pero aún jóvenes. Acostumbrados al manejo de computadoras y de otros adminículos tecnológicos, se mantienen al día con las nuevas tendencias y, por ende, encuentran más códigos de comunicación en común con sus nietos. Por otra parte, al contrario de los abuelos de generaciones pasadas, estos abuelos modernos y joviales no han resignado su tiempo con exclusividad al cuidado de nietos o a pasear por el parque. De hecho, continúan teniendo actividades productivas, mantienen y frecuentan otros vínculos personales e, incluso, en muchos casos están en la búsqueda de una nueva relación de pareja. De ninguna manera sienten que se aproximan al final de sus vidas, sino que aún conservan proyectos y persiguen deseos individuales.

¿Hay una nueva generación de abuelos?

Para la mayoría de las personas, ser abuelo implica un proceso continuo de crecimiento intelectual, emocional y psicológico. Es en dicha etapa cuando la persona hace una suerte de resumen de lo vivido hasta el momento y es posible lograr felicitarse por la vida que se ha conseguido y reconocer asimismo los fracasos y los errores. Este es un período en el que se da la oportunidad de gozar de los logros personales y contemplar los frutos del trabajo personal que serán útiles para las generaciones venideras. Pero, en efecto, los abuelos actuales no son como los de antaño. Los tiempos han cambiado, la expectativa de vida se ha prolongado y estos abuelos modernos son en extremo diferentes. Desde luego, esto no implica nada malo, sino que incluso puede ser sumamente beneficioso para el vínculo con sus nietos.

¿Son más independientes y menos apegados a sus nietos?

En efecto, son personas independientes, que necesitan de un tiempo exclusivamente para ellos mismos y para perseguir sus propios intereses. Esto conlleva a que sus nietos no sean el único objeto de interés. Se diversifican, por lo cual no siempre tendrán tiempo como para cuidarlos. No obstante, esto no significa de ninguna manera que no puedan tener el mismo amor por esos nietos que habrían tenido abuelos de generaciones anteriores. Por cierto, el exceso de apego, no significa que el vínculo sea mejor.

¿Se puede seguir siendo abuelo presente sin perder su vida propia?

Justamente, lo que acontecía con abuelos de generaciones pasadas tenía que ver con el hecho de que ya no había gran actividad en la vida de estas personas. Por ello, todo tiempo posible se volcaba sobre esos nietos. En la actualidad, en cambio, sí hay una vida que perder. Estos abuelos modernos, como ya hemos dicho, tienen múltiples intereses y actividades, y de ninguna manera deberían perder esa forma de vida. Sólo se trata de incluir también, como un nuevo y muy importante interés: el formar parte de la vida de sus nietos. Y desde luego que puede lograrse. Tanto en lo que ocurre entre padres e hijos como en lo que sucede entre abuelos y nietos, lo importante no es la cantidad de tiempo que se brinda, sino la calidad.

¿Cómo manejar la culpa de tener que decir “hoy no los puedo cuidar”?

Quienes tienen la función y obligación de cuidar a los niños de una familia son sus padres. Los abuelos ya han criado a sus propios hijos, por lo tanto ahora son esos hijos quienes deben cuidar a los suyos. Y es importante que los abuelos tengan esto en claro. Por supuesto que un abuelo podrá también cuidar de los nietos cuando desee hacerlo y cuando disponga de tiempo para ello, pero nunca debe confundirse esto con una obligación. Los abuelos deben ser conscientes de que la culpa por no poder hacerlo es totalmente injustificada, dado que no es la función que les compete. En este sentido, su auténtica función, al igual que siempre ha sido, es la de brindar amor, la de educar sin dejar de ser compinche, la de “malcriar” en el mejor de los sentidos.

¿Se crea un nuevo vínculo entre abuelos y nietos?

Efectivamente, hoy por hoy, el vínculo entre abuelos y nietos es distinto. Sin embargo, esto lleva en sí mismo una ventaja que puede ser incluso beneficiosa para los nietos. Estos últimos encuentran más puntos de encuentro con estos abuelos que son capaces de jugar con ellos a la PlayStation o ver videos de YouTube o navegar con una tablet. Los ven mucho más cercanos en este sentido. Y, además, comienzan a incorporar como modelo que el ser “mayor” no implica ser “viejo” y que en todo momento de la vida se puede tener proyectos y disfrutar.

¿Cómo afecta esta relación a los nietos?

Los nietos de hoy en día no tienen como parámetro comparativo el cómo era ser un nieto en generaciones anteriores, por lo cual se ajustan a esta forma vincular con total naturalidad. Al igual que sus padres tienen otros intereses y actividades y aún así los quieren y les dedican tiempo, también hacen lo mismo sus abuelos. En este sentido, no ven características personales extremadamente diferentes entre sus progenitores y sus abuelos. Lo asumen como algo natural. No debemos olvidar que así como los abuelos de hoy son diferentes, también lo son los nietos. Los nietos de hoy en día tampoco anhelan que sus abuelos les tejan bufandas o les lean un cuento, sino que prefieren que compartan con ellos otro tipo de actividades.

Más allá de los cambios, ¿qué cosas aconseja que deberían permanecer en esta relación?

Desde un punto de vista psicológico, podríamos decir que el nieto compensa la exogamia del hijo. Esto significa que la partida (o independencia) del hijo y la llegada del nieto son dos caras de una misma moneda. El nuevo rol de abuelo conlleva la idea de perpetuidad. Y los abuelos siempre cumplieron y cumplirán una función de continuidad y transmisión de tradiciones familiares. A través de los nietos se transmite el pasado, la historia de esa familia. Y desde luego que esto deberá llevarse a cabo de un modo adecuado a los tiempos que corren. Las diferentes modalidades podrán cambiar incluso en el futuro, pero siempre deberá permanecer lo más significativo y valioso: el afecto.

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