Administrando correctamente  la energía que circula en nuestro cuerpo, podemos relajarnos, sanar y disfrutar. Si querés vivir mejor, leé esta nota.

En Medio Oriente hay una creencia que proclama que el secreto de la longevidad radica en la respiración y que, por ende, para vivir más tenemos que hacer inhalaciones y exhalaciones profundas y lentas.

No suena descabellado si pensamos  que nuestro organismo funciona con oxígeno y que nuestros músculos se distienden gracias a él.

Más de mil años de garantía

Dos de las disciplinas que hacen foco en este tema son el Tai Chi y el Chi Kung. Sus técnicas son recomendadas para aprender a oxigenarse porque cada uno de sus lentos movimientos debe hacerse con una inhalación o exhalación consciente.

Su filosofía sostiene que el Chi es energía vital y que nuestro primer contacto con él es en nuestra primera inhalación. Cuando respiramos, el oxígeno se transporta por la sangre mientras que el Chi lo hace por los meridianos.

Si los canales por donde va nuestra energía vital se obstruyen, es decir, que la energía se estanca, puede manifestarse dolor de cabeza, de estómago, irritabilidad, fatiga e incluso hasta una enfermedad. Pero si respiramos bien, el Chi fluye.

A veces,  estamos tan preocupados en hacer todo tan rápido que nos olvidamos de hacer este ejercicio vital y básico  correctamente, por eso es que a respirar bien se aprende.

 

Ejercicios básicos para hacer en 20’

1- ABDOMINAL: De pie o sentada, inhalá profundamente llevando el oxígeno al abdomen, espalda baja y tórax. Soltá el oxígeno lentamente.

2- RELAJACIÓN: De pie, estirá los brazos por encima de tu cabeza, largá el aire que guardás y bajá las manos con las palmas para abajo. Agachate levemente. Cuando inspirás, subí los brazos por los costados, hasta lograr la posición inicial, formando un semicírculo.

3- TONIFICACIÓN: De pie, con las rodillas flexionadas mínimamente, extendé tus brazos hacia tu cima, luego bajalos por tus costados mientras exhalás. Inspirá y subilos por delante hasta la coronilla.

4- EQUILIBRIO: De pie y en la posición del ejercicio 2 (brazos altos y rodillas semiflexionadas), bajá las manos exhalando, con palmas para abajo, desde la cara hacia el vientre. Rotá las palmas para arriba, inspirá y elevate muy poquito mientras subís las manos hasta el rostro (tené cuidado de no tensionar hombros).

Hay muchos ejercicios de este tipo para aprender a relajarnos y así mover nuestra energía vital o Chi.

¿Sabés otros? Compartinos.

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