Gracias a un estudio de laboratorio es posible que como consumidora sepas cuáles son los alimentos con mayores valores nutricionales y mejores componentes vitales que te pueden hacer sentir mejor.

 

¿En qué consiste?

Con un refractómetro especial altamente sensible de escala Brix se evalúa, sin discriminar, la concentración porcentual de los componentes vitales de los alimentos, como son las vitaminas, azúcares, oligoelementos, minerales, entre otros.

“Se exprime una gota de la fruta o verdura, se coloca en el refractómetro y se mira la escala; cada alimento tiene una escala determinada. Pero no evalúa componentes de los mismos, sino un valor numérico que nos dice la concentración total de nutrientes a nivel cuantitativo y no cualitativo. Según esta medición podemos decir si el alimento es bajo, medio o alto en nutrientes, es decir si es un alimento vital, más allá de si es orgánico o no”, explica el Doctor Fabián Volpe, fundador y coordinador de Dr. Volpe Red de Medicina Integrativa.

Es una escala que evalúa cada producto individualmente y en sí mismo, lo que quiere decir que, por ejemplo, al medir una pera, se verifica si tiene alta o baja composición neta de nutrientes. Si el resultado da un Brix bajo, será poco vital y, por lo tanto, con baja cantidad de nutrientes. En cambio, cuanto más alto es el índice, más vital o lleno de nutrientes estará.

¿A quiénes está dirigido?

Además de ser un método investigativo, quienes se pueden beneficiar con esta evaluación son:

• Una persona que tenga carencias alimenticias sin motivos médicos.
• Quienes hacen compras grandes, restaurantes vegetarianos, compras a distintos proveedores, etc.
• O bien si al paciente le interesa conocer si un alimento que debe consumir con frecuencia es vital y útil desde el punto de vista terapéutico para saber qué tan completo es y cuánto valor biológico le aporta.

Aprovechar los nutrientes

El alimento puede tener un montón de nutrientes, pero eso no quiere decir que todos tengamos la capacidad de absorberlos. En este sentido, existe otro estudio que evalúa el valor biológico de los alimentos y detecta la capacidad que tiene nuestro cuerpo de absorber sus nutrientes.

“El tipo de alimentación que tenemos afecta permanentemente a nuestro sistema inmune, que a largo plazo empieza a deteriorarse y, entonces, tiene dos posibilidades: o equivocarse y empezar a defenderse de sí mismo y esas son las enfermedades autoinmunes, como el Alzheimer, la artritis reumatoidea, algunos tipos de diabetes o de cáncer o la fatiga crónica. O bien puede equivocarse a largo plazo por agotamiento o por sustancias tóxicas de los alimentos y no reconocer situaciones por lo que no se defiende, como una célula tumoral que al no reconocerla no la ataca y permite que prospere. En este sentido, muchos pacientes que ya tienen enfermedades autoinmunes se hacen este estudio y pueden saber específicamente qué alimento es el que los está perjudicando”, indica la licenciada en Nutrición Laura Serna, integrante del equipo de Dr. Volpe Red de Medicina Integrativa.

A través del análisis del valor biológico es posible detectar si una persona, ya sea por su genética o su composición de sangre, es compatible con ese alimento o le puede traer alergias o algún otro problema de salud. En definitiva, si le hace bien o le hace daño a ese paciente. En general, los más problemáticos suelen ser los que tienen harina, por su contenido de gluten; los lácteos y algunos cítricos. En cambio el huevo tiene muy alto valor biológico porque, además de que tiene muchísimos nutrientes, el ser humano tiene la capacidad de absorberlo cercana al 100%.

Podés conocer más sobre la Red de Medicina Integrativa en http://medicinaintegrativa.com.ar

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