El mejor remedio para tu salud mental es tener visualizaciones optimistas, que te hagan sentir bien y te liberen de la mala energía que puedehaber a tu alrededor. Conocé cómo con un simple cambio de actitud podés estar mejor.

 

Cuántas veces al tener pensamientos negativos nos sentirnos molestas, malhumoradas, ofuscadas y notamos que nuestro cuerpo nos pesa y se empieza a quejar con dolores de cabeza, musculares o de estómago. Vamos al médico, tomamos remedios, pero nada de eso alcanza. Y es que, muchas veces, la solución está más cerca de lo que pensamos, sólo requiere de nuestro propio esfuerzo (que no es poco) para cambiar esos pensamientos negativos por otros más positivos.

“Los pensamientos positivos actúan como protectores de la salud mental”, afirma la licenciada en Psicología Marina Galimberti, directora del Centro de Psicología Positiva Aplicada. En este sentido, establece un paralelo con el concepto de optimismo: “Es definido como la explicación de qué ocurre en nuestra vida en relación a nuestro estado mental, acompañado de la expectativa de que ocurrirán con mayor probabilidad cosas buenas”. Se demostró, a través de investigaciones científicas, que las personas con un estilo atribucional optimista poseen mejores rendimientos en ámbitos laborales, deportivos o de salud, manifestado como mayor satisfacción con la vida, éxito en el trabajo y en la escuela. Si sentís que no entrás dentro de este grupo, tranquila, hay una buena noticia: “el estilo atributivo optimista se puede enseñar y es la base para que los individuos puedan construir resiliencia”, adelanta la especialista.

Cambiar el chip 

La frase: “Las personas no se alteran por los hechos, sino por lo que piensan acerca de los hechos” es un ejemplo de cómo, tantas veces, nos hacemos problemas por cosas que interpretamos de manera equivocada desde nuestros pensamientos y esto nos genera conflictos con nosotras mismas y con los demás.

Sí se puede. “Es importante tratar de cambiar en positivo nuestro estado mental”, dice la Psicóloga, ya que es allí donde se generan los modos como percibimos lo que sucede. Para eso, cita las estrategias que propone la Dra. Sonja Lyubomirsky, especialista en el estudio científico de la felicidad o bienestar, para lograr incrementar el pensamiento positivo y que poseen validez empírica científica:

• Recordar ocasiones pasadas en las que lograste el éxito en algún área de tu vida y reconocer las virtudes y los recursos utilizados.
• Escribir el “Diario del mejor yo posible”. Esta técnica consiste en escribir o visualizar el mejor futuro posible que esperás para tu vida dentro de 1 o 10 años.
• Escribir un diario de objetivos primarios y secundarios. Se trata de identificar objetivos a largo plazo y descomponerlos en pequeños objetivos.
• Reconocer los pensamientos “obstáculos” o que actúan como “barreras”. Son pensamientos pesimistas automáticos. Cada vez que observes que tenés uno de estos pensamientos, tratá de sustituirlo por un punto de vista positivo y colocá unos centavos en un frasco de vidrio. Luego utilizá el dinero para realizar un acto de generosidad.
• La gratitud aumenta el bienestar. Por lo tanto practícala llevando un libro de la gratitud. Todas las noches escribe en un cuaderno de notas 3 cosas por las que te sentís agradecida.

Los beneficios de tener una actitud positiva se reflejan en el bienestar psicológico, en un estado de ánimo más placentero en el presente y en tener mejores recursos para afrontar el futuro. “Actualmente existen numerosos estudios científicos que demuestran la relación entre la experimentación de emociones positivas y la salud, el bienestar psicológico, la creatividad y la resiliencia. Incluso, resultados de investigaciones demostraron que protegen a las personas de los efectos negativos del envejecimiento”, comenta la Galimberti.

Portafolios personales. Si todavía sentís que te cuesta lograr sensaciones que te hagan sentir mejor, una estrategia es colocar en una caja o pegar en una cartulina o cuaderno, fotos, frases, canciones, dibujos y todo lo que te haga vincular a una emoción personal, como por ejemplo “amor”, y mirarlo cada vez que necesites tener contacto con ese sentimiento.

Aflojar es la clave

Los cambios hacia una nueva actitud ante la vida deben darse cada día e incorporarse como un hábito para mantenerlos en el tiempo. Si todavía no sabés cómo hacerlo, la Dra Lyubomirsky sugiere realizar las siguientes actividades que te ayudan a aumentar el bienestar o felicidad:

• Expresar gratitud y amabilidad
• Cultivar el optimismo
• Evitar pensar demasiado
• Evitar la comparación social
• Mantener relaciones sociales saludables
• Aprender a perdonar
• Practicar alguna religión y espiritualidad
• Meditar
• Realizar actividad física
• Experimentar emociones positivas
• Tener un sentido de vida
• Utilizar los talentos personales

Recordá que el optimismo puede aprenderse, siempre se está a tiempo y lo que es seguro que vale la pena porque “las emociones positivas amplían los repertorios de pensamiento y acción de las personas y de esta manera se permite la construcción de recursos psicológicos, con el consecuente aumento de bienestar”, concluye la Lic. Marina Galimberti.

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