Así como nos ponemos cremas y evitamos exponernos al sol para proteger la piel, la visión también necesita atención en esta época del año.

 

Cuando pensamos en el verano, generalmente aparecen las dietas o los tratamientos para la piel como los principales objetivos para tener en cuenta. Sin embargo, la salud ocular también debe estar en el ranking de las prioridades ya que los rayos del sol y las enfermedades causadas por el agua de la pileta o el mar pueden afectar nuestros ojos. ¿Cómo evitar hacerles daño?

• Evitando exposiciones prolongadas al sol, sobre todo en horarios pico.
• Utilizando anteojos oscuros con filtro para rayos ultra violeta.
• Usando sombrero alado o gorra con visera.
• Evitando mirar directamente al sol.

Anteojos de sol: infaltables

“Lo ideal es el uso de anteojos con filtro UVA y UVB homologados, por lo cual no se recomienda la compra en puestos callejeros”, afirma la Dra. Maria Marcela Garcia (MN 120.545), Sección Infectología y superficie ocular del Hospital Italiano de Buenos Aires, y aclara “las lentes oscuras limitarán el paso de luz solar más eficientemente (aunque es necesario recordar que el filtro UV no se relaciona con cuán oscuro es un lente)”.

En cuanto al tipo de anteojo, lo ideal es que su forma sea envolvente para que cubra frontalmente y hacia los costados la sien y, de esta forma, proteja del paso de luz solar por los laterales.

¡Peligro… conjuntivitis!

En la temporada de pileta comienzan los problemas. La conjuntivitis es un clásico al que todas las madres le temen, pero también los grandes pueden contraerla si no toman ciertas precauciones.

Conjuntivitis infecciosa. Es la más común ya que se transmite por contagio. “Lo ideal es concurrir a natatorios que cuenten con controles sanitarios y mantenimiento del agua de pileta. Desde lo individual, evitar compartir elementos como toallas, antiparras o pañuelos y fomentar el lavado de manos”, dice la Dra. Marcela García. Y para quienes usan lentes de contacto, recomienda que para los días de playa o de estadías prolongadas al aire libre, opten por lentes descartables de uso diario. Asimismo, desaconseja sumergirse al agua, ya sea de pileta, río o mar, con las lentes puestas.

Conjuntivitis irritativa. Es ocasionada por el clorado del agua. Para evitarla se recomienda utilizar antiparras que impidan el pasaje de agua. Para eliminar residuos de cloro de la superficie ocular, lo recomendable es al salir de la pileta “colocarse solución fisiológica o lubricantes artificiales”, indica la médica.

Además, la exposición al sol puede causar otras complicaciones en la vista como: maculopatía (cualquier anormalidad del centro de la retina), catarata, tumores (carcinoma basocelular, melanoma) y alteraciones menos graves como pinguécula o pterigión (variaciones benignas y locales de la conjuntiva).

Ojos claros

Las personas con ojos claros suelen quejarse más de las molestias que les ocasiona el sol. Y esto parece no ser un capricho ya que, según la Dra. Marcela García, deben reforzar sus cuidados “debido a que tienen menor cantidad de pigmento en la retina y el iris, por lo tanto estas estructuras absorben menos la luz solar, exponiéndolos con mayor frecuencia al fotodaño”.

De cualquier manera, niños, adultos, hombres y mujeres, con ojos celestes o bien marrones, debemos cuidar nuestra vista porque, como dice el refrán: ¡aunque no lo veamos, el sol siempre está!

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