Algunos hábitos cotidianos pueden afectar nuestros oídos. En esta nota te contamos cuáles son y cómo cuidar nuestra audición puede ayudarnos a prevenir su deterioro y a evitar otras enfermedades.

 

Si hacemos un listado de visitas médicas, seguramente el ginecólogo estará en primer lugar; luego el cardiólogo, la dermatóloga o el clínico. Sin embargo, si pensamos cuándo fue la última vez que nos hicimos un chequeo auditivo es probable que no tengamos registro cercano. Es que sólo revisamos nuestros oídos cuando tenemos una molestia o algún dolor constante. Pero, como todo cuidado preventivo, la salud auditiva también debería estar dentro de nuestra rutina de visitas de control.

Según un estudio realizado por GAES Centros Auditivos, sólo el 5% de la población consultada realiza de manera proactiva una revisión auditiva anual con un especialista y este porcentaje se incrementa a un 11% en personas mayores de 65 años.

“Cuanto antes podamos detectar un problema auditivo y actuar en consecuencia, menores van a ser las dificultades que van a presentarse en el desarrollo psicosocial de ese individuo. Este posible deterioro auditivo no tiene que ver solamente con la edad, sino también, muchas veces, con las circunstancias ambientales que nos rodean, como el ruido de la calle, el tipo de trabajo, el uso de auriculares y otros, sin contar los problemas que pueden darse durante el embarazo, en el nacimiento o en la posibilidad de adquirir alguna enfermedad que pueda dejar este tipo de secuelas”, comenta Agustina Leiro, fonoaudióloga de GAES Centros Auditivos.

Las molestias auditivas más comunes son el dolor, la infección y la otitis. Son las mujeres las que presentan una tendencia mayor que los hombres a sufrirlas, en cambio los hombres son más propensos a tener tapones en los oídos o problemas de audición.

La pérdida auditiva provoca aislamiento social. Es por eso que, indica la Dra. Leiro, “las revisiones de control cobran un significado aún más importante considerando que puede ocasionar, también, problemas depresivos y de autoestima”.

En este sentido, es clave la prevención, ya que cualquier signo de pérdida de audición identificado a tiempo puede contribuir a evitar, o al menos a frenar, algunos problemas auditivos.

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