Una alimentación adecuada y un buen estilo de vida pueden ayudarnos a prevenir un ataque cerebrovascular. Conocé lo más importante que tenés que saber para prevenirlo o detectarlo a tiempo.

 

Desde el año 2014, cada 22 de julio se celebra el Día Mundial del Cerebro organizado por la Federación Mundial de Neurología (FMN) para concientizar sobre distintos temas que tienen que ver con el cuidado del cerebro y la prevención de enfermedades. Este año, el lema principal es: “El ACV es prevenible y tratable”, a partir del cual se desarrollan campañas de difusión sobre el ataque cerebrovascular (ACV) y sus formas de prevención.

El ataque cerebral es la segunda causa de muerte y la primera de discapacidad en adultos. Es provocado por el taponamiento o la rotura de una arteria del cerebro y puede darse por dos causas:

Ataque cerebrovascular isquémico: es el más frecuente y se produce cuando se tapa una arteria y no llega sangre a una parte del cerebro. Se conoce también como infarto cerebral.

Ataque cerebrovascular hemorrágico: se produce al romperse una arteria dentro del cerebro provocando una hemorragia y dañando el sector donde ocurre.

En Argentina, cada 4 minutos una persona sufre un ataque cerebral, pero lo importante es que puede prevenirse. “El ACV es una enfermedad cerebral, ya no está a la sombra de otras enfermedades cardiovasculares y toma fuerza como una de las enfermedades no transmisibles más importantes, posible de prevenir y tratar”, dice el Dr. Matías Alet, neurólogo miembro del Grupo de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Neurológica Argentina (SNA).

El primer gran avance se produjo hace 15 años cuando se introdujo por primera vez la trombolisis intravenosa. Bajo este tratamiento los coágulos sanguíneos causante de un ACV por obstrucción de los vasos del cerebro se disuelven usando medicamentos. “El uso generalizado de este método ha salvado muchas vidas, se puede reducir la mortalidad en un 20 por ciento en un solo año”, dice el Dr. Gabriel Persi, neurólogo y miembro del Grupo de Prensa de la SNA.

En alrededor del 10 por ciento de los casos, las oclusiones son tan grandes que la trombolisis no funciona. En este caso, se realiza la trombectomia endovascular que consiste en la eliminación de un coágulo de un vaso sanguíneo en el cerebro utilizando un catéter insertado a través de la ingle.

¿Cómo detectarlo?

Esta enfermedad afecta a hombres, mujeres y niños de cualquier edad y es considerada súbita por su aparición repentina. En este sentido, es importante conocer los síntomas para detectar a tiempo cuando una persona puede estar sufriendo un ACV:

• Falta de sensación, debilidad o parálisis repentinas en la cara, el brazo o la pierna, especialmente en un lado del cuerpo. Se trata del síntoma más frecuente.

• Confusión súbita, problemas repentinos para hablar o entender.

• Problemas repentinos para ver con uno o los dos ojos.

• Dificultades para caminar, mareo, vértigo, pérdida del equilibrio o falta de coordinación.

• Dolor de cabeza súbito y de máxima intensidad.

“Reducir la cantidad de tiempo que transcurre entre la aparición de los síntomas iniciales y el momento de la atención es un factor central en la mejora de los resultados del tratamiento y puede salvar a muchos enfermos de toda una vida de discapacidad severa”, indica el Dr. Alet.

Algunos ejercicios sencillos que recomiendan para identificar un ACV, son:

Cara: pedirle a la persona que sonría. ¿Se cae un lado de la cara?

Brazo: pedirle a la persona que levante ambos brazos. ¿Se cae un brazo en comparación al otro?

Habla: pedirle a la persona que repita una oración simple. ¿Las palabras son arrastradas? ¿Puede repetirlas en forma correcta? ¿Tiene dificulta para entender lo que se le pide?

Tiempo: si alguien muestra alguno de estos síntomas, el tiempo es crucial. Llamar a una ambulancia o ayudar a llevar a la persona al hospital inmediatamente. En Buenos Aires, el hospital preparado para este tipo de urgencias es el Ramos Mejía.

El Profesor Michael Brainin, presidente de la Federación Mundial de Neurología, destaca diez factores de riesgo influyentes que son responsables del 90% de todos los ACV, en todo el mundo:

• Hipertensión;

• Inactividad física, se recomienda 30 minutos de actividad aeróbica por día;• Colesterol elevado en sangre;• Dieta pobre;

• Obesidad;

• Factores psicosociales;

• Tabaquismo;

• Alta ingesta de alcohol;

• Enfermedad cardíaca;

• Diabetes.

Una buena alimentación, la mejor prevención

“Cinco porciones de frutas y verduras por día ayudan a reducir la probabilidad de ACV hasta en un 30%”, afirma el Dr. Gabriel Persi. Y, además, agrega que una alimentación saludable para el cerebro debe incluir:

• Carnes magras asadas,

• Semillas,

• Aceites grasos vegetales  como el aceite de oliva,

• Bajo contenido de sodio.

El consumo de sodio se estableció en 2 gramos por día, lo que equivale a 5 gramos de sal por día. Pero en Argentina el consumo de sal es, en promedio, de 12 gramos en mujeres y 20 gramos en los hombres.

“El estilo de vida que beneficia al cerebro es la vida sana y, en este sentido, una buena alimentación es muy importante”, concluye el Dr. Persi.

 

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