La búsqueda de la igualdad motivó hace muchos años que el 8 de marzo sea el Día Internacional de la Mujer. Para conmemorar esta fecha, entrevistamos a dos referentes de diferentes áreas que tienen mucho para contar, la actriz y motivadora Marina Borensztein y la cocinera Tefi Russo, autora del blog Inutilísimas.

 

Tefi Russo, no tan inutilísima

Es autora del libro Simple, rico y casero (Grijlabo) y creadora del blog Inutilísimas, desde donde comparte sus recetas y tips de una cocina sencilla, pero con el amor de a quien le gusta innovar con los ingredientes desde que era una niña. Ella misma se define como una “cocinera caradura” y no duda en mostrar sus contradicciones: “Soy organizadora de eventos, pero nunca ejercí. En cambio trabajo de cocinera y productora, pero no lo soy. Soy fría en la vida, me cuestan los abrazos y soy poco demostrativa. En cambio, me devoro las novelas históricas y románticas y grito en cada primer beso. Me gusta lo simple, lo sencillo, lo de siempre y, a la vez, amo los detalles en todos los sentidos. No me enloquezco por los bebés y chicos, pero me considero una muy buena mamá, con muchos errores y con más paciencia de lo que alguna vez creí. Ahí es donde mi frialdad se derrite en segundos. Nunca soñé con casarme, pero lo hice a los 21. También me divorcié joven y hoy comparto mi vida con un gastronómico”.

¿Cuál fue el gran cambio de tu vida y qué te motivó a realizarlo?

Volver a mi país después de varios años viviendo afuera y ya siendo madre fue el disparador para volver a encontrar mi lugar acá. También me motivó el bajar a tierra lo que tanto soñaba. Dejar de desearlo y hacerlo. ¿Por qué no? Quería hace rato estar en el mundo gastronómico. No sabía muy bien cómo y ahí apareció la idea del blog. Era una prueba sin grandes riesgos. Después vino todo el resto, sin planearlo. Con grandes sorpresas y oportunidades y habiéndome marcado un camino.

¿Creés que en tu trabajo tenés el lugar que merecés?

Creo que tengo mucho más de lo que merezco. Es cierto que hubo mucho esfuerzo y dedicación de mi parte. Pero no más que el de todos los que trabajan a diario o se animan con un emprendimiento propio. Las redes sociales me ayudaron a sacar un libro, a estar en el Gourmet, a producir contenido digital. Es una oportunidad inmensa que te dan las nuevas tecnologías y los seguidores, a quienes les debo todo. Hace años atrás hubiese sido imposible que me pasara todo esto, más para alguien que no es cocinera profesional.

¿Qué rol tenemos las mujeres en la sociedad y cuál debería ser?

No me atrevo a decir cuál debería ser. Ni tampoco diferenciar nuestro rol. Creo que mi pensamiento no discrimina ningún género y es que no hay mejor estrategia y camino que la verdad. La autenticidad. Tratar de que el mundo laboral sea menos competitivo y más generoso.

¿Cuáles son tus sueños?

No puedo pedir muchos más de los que cumplí: ser mamá, viajar por el mundo, escribir un libro. Tener un restaurante tal vez es el que tengo más latente hace años y lo tengo en cada rincón de mi cabeza. De todas maneras, aún no estoy dispuesta a cumplirlo. Solo cuando tenga la capacidad de disfrutarlo. Hoy no es el momento.

¿A qué estás dispuesta para lograrlos?

No diría “a todo” ni de casualidad. Pero sí, a meterle para adelante, siempre. Con mucho esfuerzo, con una mente positiva, con convicción y dedicación, se logra. También creo que hay sueños y deseos que son lindos mantenerlos así. No quiero cumplirlos todos. Quiero conservar algunos porque me inspiran, me gusta imaginarlos. Son mi cable a tierra.

¿Qué significa tener un día para celebrar ser mujer?

Significa un día de reflexión, más que un día de festejo. No estoy en el extremo de enojarme si alguien me dice “feliz día”. Tal vez porque soy una mujer segura, que no vive diferencias o injusticias en su trabajo o en su casa. Pero no dejo de pensar en por qué realmente existe este día. En las mujeres que no pueden tener esa seguridad. En las que no tienen igualdad en sus trabajos. En las que sufren violencia. Es un día para unirnos. Para acompañarnos. Para mirarnos entre nosotras y reconocer ese esfuerzo que significa ser mujer. Ese día y todos los días.

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Marina Borensztein, una motivadora social

Su gusto por los idiomas la llevó a empezar la carrera de intérprete simultánea, pero, agobiada por la vida universitaria, comenzó a estudiar actuación, canto y baile donde se sintió mucho más cómoda. Así, hizo el unipersonal La hija de en homenaje a su padre Tato Bores, trabajó en algunos programas de televisión y realizó el infantil Chocolate con Marilusa, personaje que compuso luego de tener a su hija Malena.
Hace cinco años, una situación límite la llevó a replantearse su vida para llegar a ser la mujer que es hoy. Pero, lejos de ser solo un crecimiento individual, decidió compartir su “trabajo personal” (como ella lo llama) con muchas otras mujeres para ayudarlas a lograr un bienestar tanto físico como emocional. Escribió su primer libro Enfermé para sanar (Planetay el 14 de marzo presentará, en una charla abierta al público: Así me cuido yo (Planeta), una guía integral que propone, a través de su investigación y de las lecciones adquiridas, un camino para una sanación que contemple a la persona en su totalidad. Cada día, además, desde las redes sociales, las alienta y asesora sobre la importancia de la alimentación natural, el poder de los nutrientes, los hábitos saludables, los beneficios del yoga y la meditación, una buena digestión, el ejercicio y la confianza en el poder sanador que reside dentro de cada una.

¿Cuál fue el gran cambio de tu vida y qué te motivó a realizarlo?

Haber tenido cáncer de mama en 2012. A partir de la enfermedad, hice un cambio de vida muy grande, a partir del cual mi vida se transformó para muy bien. Lo que me motivó a hacerlo fue estar sana y comprender por qué y para qué me había enfermado así. Me puse a compartir con la gente todo lo que aprendí y aprendo. En mi vida personal hice un gran cambio de alimentación, de conciencia. Modifiqué mi manera de estar en este mundo, de vivir, de sentir, de pensar. Comencé a entender que la vida es una gran escuela a la que todos venimos a aprender y no a padecer.

¿Creés que en tu trabajo tenés el lugar que merecés?

Sí, absolutamente. Y eso tiene que ver con que yo me lo procuré. Me costó mucho llegar a esta instancia y lo fui haciendo a través de distintos canales que no se abrían. Ahora estoy haciendo algo que me hace muy feliz y me siento muy reconocida, respetada y querida. Cuando sintonizás con lo que de verdad te hace feliz, las cosas se dan. Es un trabajo completo. Soy escritora porque ya tengo dos libros, pero me cuesta ponerme un título, me siento más como una motivadora social. Yo escribo porque me encanta y me divierte, fue el vehículo que encontré para expresarme. Pero me gusta compartir con la gente a través de mi página de Facebook y poder ayudarla. Es un trabajo de altruismo. Me gusta que la gente tenga acceso a cierta información que no nos es dada tan fácilmente y que aprendan a cuidarse, a quererse y a cuidar más a sus hijos.

¿Qué rol tenemos las mujeres en la sociedad y cuál debería ser?

Creo que no en todos los países del mundo la mujer tiene el lugar que tiene en Argentina, donde tuvimos una presidenta mujer y tenemos muchas mujeres en el gobierno, en la ciencia. Las mujeres trabajan, y por eso están también bastante enfermas, porque se vuelven locas porque tienen una casa, niños y tienen que hacer todo lo que antes hacían además de trabajar, triunfar, ser exitosas, estudiar. En el mundo hay mucha desigualdad todavía. Hay mucho para trabajar y concientizar para que las mujeres sigan haciendo lo que les gusta y tener su lugar. Es una tarea difícil, pero muy atractiva. Hoy tenemos un montón de conocimientos y de técnicas para hacer cada día, y así juntar energías, acomodar el estrés y volver a arrancar al día siguiente con fuerzas.
Lo más importante, para mí, es que las mujeres de todo el mundo tenemos que aprender a amarnos. Cuando nos respetemos y nos amemos más, seamos más conscientes del rol tan importante que tenemos en educar a nuestros hijos y en enseñarles a amarse, viviremos en un mundo mucho mejor.

Después de haber atravesado el cáncer, ¿con qué soñás?

En este momento mi sueño en particular es que el mundo sea cada vez más amoroso y, en lo que se refiere al tema del que me ocupo, deseo que la medicina sea cada vez más integrativa. Que la ciencia y la espiritualidad se empiecen a dar un poco más la mano, entonces, cuando una persona está enferma, venga un médico y le diga sobre el tratamiento que le va a hacer, pero que también le diga al paciente que tendrá que hacer su trabajo interior para reflexionar sobre el motivo de su enfermedad. De esta forma, creo que la gente se podría salvar mucho más de enfermedades que son muy duras. Integrar el tratamiento con meditación, alimentación saludable, mejores vínculos.
En cuanto a mis sueños personales, soy una persona que vive muy en el presente y disfruto mucho de lo que logré y lo que tengo. Esto lo aprendí a partir de mi enfermedad.

¿A qué estás dispuesta para lograrlos?

Trabajo todos los días desde mi presente para tener un envejecimiento sano y vivir muchos años. Es un gran desafío.

¿Qué significa tener un día para celebrar ser mujer?

Yo creo que lo tenemos que celebrar todo el año, y estar conscientes siempre de que somos mujeres, divinas, y que tenemos que mimarnos, aprender a cuidarnos y empoderarnos. Todo lo que sume para tener un mundo mejor con mujeres y hombres más conscientes y responsables, ¡bienvenido!

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Mujeres al poder

A lo largo de los años, las mujeres hemos ido logrando reivindicaciones tanto en los espacios profesionales y económicos como en la sociedad en general. Desde el derecho al voto hasta la posibilidad de trabajar, aun teniendo una familia, o de dirigir grandes proyectos científicos. Hemos ido ocupando lugares que tradicionalmente eran “exclusivos” del hombre, como la dirección de una empresa, el manejo de un taxi o colectivo e incluso la gobernación de un país. Pero, lamentablemente, esto no ha ocurrido en todas las sociedades por igual, todavía hay muchas, donde la mujer es relegada a un segundo plano, discriminada, y hasta en las que parecen estar más avanzadas también sigue habiendo diferencias de género. Esto es lo que hacia fines del siglo XIX llevó a pensar en la idea de un Día Internacional de la Mujer, que evidenciara la lucha por participar en la sociedad en pie de igualdad con el hombre. Al principio, se celebraba hacia fines de febrero hasta que, a partir de 1975, reconocido como el Año Internacional de la Mujer, las Naciones Unidas (ONU) lo comenzó a recordar todos los 8 de marzo.
Cada año, la ONU designa un tema para profundizar en el Día Internacional de la Mujer y el elegido para 2017 es: “Las mujeres en un mundo laboral en transformación: hacia un planeta 50-50 en 2030”. Ante el avance de la globalización y la revolución digital y tecnológica, considera que a través del empoderamiento económico de las mujeres se podrán crean nuevas oportunidades. Entre las medidas claves se encuentran:

• Cerrar la brecha entre los salarios de hombres y mujeres, que se ubica actualmente en el veinticuatro por ciento a nivel global.
• Reconocer el trabajo no remunerado que supone el cuidado del hogar y de los miembros de la familia realizado por las mujeres, y redistribuir estas tareas de forma equitativa entre hombres y mujeres.
• Eliminar las brechas en el liderazgo y toma de decisiones, en el emprendimiento y en el acceso a la protección social.
• Asegurar políticas económicas sensibles al género que generen empleos, reduzcan la pobreza y promuevan un crecimiento sostenible e inclusivo.

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