Tini de Bucourt nos cuenta cómo cambiar la actitud hace que nos sintamos más bellas, sin necesidad de buscar modelos, y potenciando nuestra fuerza interior para vivir la vida a pleno a cualquier edad y…, ¡a cara lavada!

 

Su presencia irradia luz, su voz derrocha energía y su figura parece moverse al ritmo de alguna música que seguramente resuena en su interior. Ella va por la vida despojada de ostentaciones y con la sencillez de quien entendió para qué vinimos…, así es Tini de Bucourt, pura actitud.

Empezó a estudiar técnicas corporales “no adictas al espejo”, con solo cinco años, nunca imaginó que se convertiría en una modelo reconocida. De los 21 a los 36 años, fue una de los íconos de la moda argentina hasta que su vida “pasó del afuera hacia el adentro”, como ella misma dice.

Vivió siete años en la India, en donde encontró el concepto más profundo de belleza y realizó un intenso trabajo personal, y cinco años en Uruguay. Estudió Programación neurolingüística (PNL) y coaching; es consteladora familiar, hace yoga, escribe, y dicta talleres en los que se dedica a compartir su experiencia con mujeres que necesitan un empujón para activar todo su potencial femenino.

¿Qué es “Actitud Tini”?

Es el resultado de despertar la alegría dentro de nosotros. En esta etapa de mi vida, lo veo así, porque es como autobiográfico. El taller se fue desarrollando, creciendo y madurando igual que yo. Está basado en mi enorme experiencia, que arrancó cuando dejé de ser modelo y abrí mis escuelas, donde formé a casi todas las modelos que siguieron a mi camada (Carolina Peleritti, Florencia Raggi, Dolores Barreiro, Analía Maiorana) y paralelamente abrí una sección, que era para toda mujer que quisiera desarrollar su potencial, porque me di cuenta de algo: cada mujer y cada hombre es un modelo en sí mismo porque no hay copia. Siempre me ocupó la cabeza pensar por qué la gente copia tanto, si no hay dos personas iguales en el mundo, con una misma historia, un árbol genealógico.

¿Y encontraste la respuesta?

Me parece que los medios ponen mucha energía en vender todo a través de las mujeres. Sos linda, si utilizás determinados productos. Hay mucha mirada puesta en el afuera, en copiar modelos. Acá vivimos en una cultura donde se le da mucha importancia a ser linda. Yo saqué las palabras “linda” y “fea” de mi vocabulario porque hay feas espectaculares y hay lindas secas. La diferencia está en quién toma la vida y la vive, y en quién la padece o deja que se le escape de las manos. Yo empiezo a entender que la vida está para esculpirte. Amo esta metáfora: cuando a Miguel Ángel le preguntan cómo hizo el David, responde: “El David ya estaba, yo solo saqué el mármol que sobraba”.

¿Cuál es tu mirada sobre la belleza?

Yo tengo una mirada diferente sobre la belleza. Cuando podés reírte de vos misma y entender tus defectos (soberbia, victimización, etc.); a partir de que uno va soltando los mandatos y los prejuicios, algo en tu mirada se serena y ahí empieza la conexión con algo que traés desde el día en que viniste al mundo. Ser una misma es un trabajo muy sutil, solitario y un esfuerzo, yo lo llamo el “safari interior”. Nunca vas a saber quién sos, si no te animas a un trabajo personal. Tomar la decisión de entrar en ese safari personal es todo un desafío. Considero que actitud y belleza tiene todo el mundo, solo hay que saber despertarlos. En este sentido, hoy mi definición de belleza es: tu belleza aparece cuando estás muy orgullosa de vos. Esto es una sumatoria de logros (buenos vínculos, encontrar tu femineidad, desplegar tu amor, tu trabajo, tus proyectos), no importa el tamaño ni dónde, el desafío es con una misma.

Vos hablás de la mujer M.O.D.A, ¿qué significa?

Quiere decir Mejor Obra de Arte, que es lo que cada una somos por ser únicas. Una obra de arte es una composición armoniosa de un alma. Entonces, tenemos que preguntarnos qué no está armonioso en mí, desde mi interior: ¿mi voz, mi caminar, mi postura, mi modo de ser, estoy rígida, tensa? Y, desde mi exterior, si hablo un lenguaje coherente: ¿mi pelo, mi vestuario, mis accesorios hablan un mismo idioma?
A mí me gusta la mujer real, sin poses. Si vos no sabés estar a cara lavada y descalza y sentirte así una reina, algo no está funcionando. Cuando recuperás tu presencia, gastás mucho menos y hasta es ecológico porque te sacó del círculo vicioso de creer que si te comprás un vestido nuevo, vas a ser más linda. Mi propuesta es lograr sentir eso, sin comprarte el vestido nuevo. Más allá de que me encanta comprarme ropa y usar zapatos con tacos, pero lo importante es saber, sentirte bien estando descalza y con un trapo encima. La actitud corporal habla mucho de nosotras mismas, estar todo el tiempo de forma inconsciente con los brazos cruzados, por ejemplo, habla de que nos estamos cerrando. Si estamos achicadas, encorvadas, pero con unas plataformas de diez centímetros, algo no está bien, no coincide.

Vos sos una mujer real…

Yo tengo 66 años y amo la edad que tengo, me siento la reina de mi familia por ser la más grande. Mi sueño es ser una vieja arrugadísima, pero llena de vida, de proyectos y seguir aportando en esta segunda etapa en donde no se termina nada, al contrario, se está en el mejor momento de la vida para hacer millones de cosas. Yo no paro: pinto, doy los talleres, armo mis viajes, incluso estoy escribiendo mi tercer libro.

¿A qué llamás segunda etapa?

Para mí, hay primera etapa y segunda etapa de la vida. En la primera, aprendés, tildás, crecés, vas al colegio, estudiás, tenés tu trabajo, te casás, tenés hijos, cumplís con un montón de requerimientos con los que creciste en tu familia y entorno social. Y, en la segunda, aplicás lo aprendido. Ahí es cuando se produce ese tirón del alma en donde nos preguntamos qué vamos a hacer de nuestra vida. Hay mujeres que aparentemente tienen todo (casa, belleza, marido, trabajo) y, sin embargo, sienten un vacío, ese es el tirón del alma. Quizás hay algo que quieren hacer, pero que todavía no lo encontraron o no se animan.
La segunda mitad de la vida, que, para mí, empieza entre los 42 y los 49 años, es la etapa de la vida del ser humano en la que se cuestiona por primera vez qué quiere hacer de su vida. Acá es donde la mujer y el hombre tienen una enorme oportunidad para desplegar el coraje que tienen, para buscar las herramientas para poner en marcha lo que sueñan hacer en su vida.

¿Cómo se logra esto?

El cambio empieza cuando uno comienza a preguntarse por qué tiene esa tensión con los vínculos, qué estoy haciendo para que esto suceda. Hay que hacer un trabajo personal de autoconocimiento para el que se necesita mucho coraje porque es enfrentar tus verdaderos miedos. Llega un momento que ya no tenés edad para hacerte la inocente o quedarte en el papel de víctima. Hay muchas mujeres que en esa etapa prefieren seguir en la zona de confort, aunque lo pasen pésimo, lo que pasa es que son muchas áreas de tu vida para revisar, y hay que animarse a mirarlas y a reconocer qué puedo mejorar yo de lo que sucede. En principio, nos ayuda:

• No estar pendientes de la mirada del otro.
• Entender que somos únicas e irrepetibles en el mundo.
• Empezar a darnos cuenta quiénes somos, si tenemos un mal vínculo con alguien, observar qué tengo que ver yo con eso.

¿Por qué tus talleres son solo para mujeres?

Porque las mujeres damos la vida y me parece que la mujer debe volver a lo femenino, que es sereno, tranquilo, suave, blando. Hoy estamos muy en lo masculino, muy hacedoras, que está buenísimo, pero hay un desequilibrio. Competimos tanto con el hombre que a veces nos olvidamos que podemos estar en ese mundo, pero siendo más femeninas.

¿Cómo ves a la mujer actual?

La veo sumamente interesante, inteligente, capaz, pero que no encontró todavía ese espacio para reflexionar estas cosas que son herramientas que ya las tiene, que no se compran. La veo dándose cuenta que por ahí no va la cosa, pero le falta accionar. Para mí, hay demasiada energía puesta en la balanza de lo estético y de la imagen, cuando en la otra balanza tienen un montón de cosas que son valiosísimas, y yo creo que no las valoran demasiado. Estamos tan ocupadas en ser exitosas, buenas madres, con un cuerpo perfecto, que empaña lo verdadero que es sentirnos bien por nosotras mismas.
No hay mucho desarrollo en el sentir, hay mucho desarrollo en el espejo. Yo era adicta al espejo y ahora no lo uso más, cambié el espejo por sentirme. Para mí, el afuera es un baúl que uso como un juego, pero no dependo de él. Hay muchas cosas para hacer interiormente y exteriormente, lo importante es saber unir ambas.

¿Qué cosas, por ejemplo?

Yo trabajo los cuatro elementos que no se compran, sino que los tenemos, pero hay que conectarlos:

La postura: hay una decisión de estar haciéndote cargo de tu vida que se muestra desde lo corporal.
Musicalidad corporal: cómo habitás tu cuerpo, las mujeres no tenemos permiso de sentir nuestra femineidad.
La voz: cómo digo lo que digo.
Estar orgullosa de tu historia de vida: debemos averiguar quiénes son nuestros padres, cómo fue su vida, la de nuestros abuelos. A partir de eso, podremos valorar y honrar la vida.

¿Qué es la felicidad?

Yo creo que lo más importante en la vida es tener un buen vínculo con uno mismo. La mayoría cree que la felicidad te la da el otro. Atrás en mi auto tengo esta frase: “Regalate el arte de estar en silencio, solo así vas a saber quién sos”.

¿Cuál es tu objetivo con los talleres?

Que las mujeres lleguen al final de su vida livianas, sin enojos, con mejores vínculos, con una mejor postura; que el afuera y el adentro sean coherentes. Hay mucho puesto en el envase, pero hay que mirar también el adentro, la postura corporal y el lenguaje que usamos. Tenemos que estar orgullosos de nuestra forma de vida. Yo quiero que la gente se ría y vuelva a tener alegría que es lo que hace bello a un ser humano.

¿Qué te provoca gratitud?

Creo que gran parte de la belleza es tener el don de agradecer. Yo tardé muchos años de mi vida hasta darme cuenta de las cosas valiosas que tengo, y no estoy hablando de objetos. Cuando un ser humano está bien plantado, se percibe. Yo cada vez vivo más simple porque así tengo que poner menos energía en ser alguien que no soy.

¿Cómo te definís?

Como una tranquera abierta, un camino de tierra, un árbol y un río. ¿Por qué? Porque amo la naturaleza, el campo, me gusta caminar, el fluir del río a partir del cual nada es igual y una tranquera abierta es como abrir el bocho.

El árbol con sus raíces es estar conectada con la tierra…”, dice Tini y se ríe, ante mi cara de asombro frente a semejante definición.

Y es que así es Tini…, ¡pura actitud!

Conocé más de Tini y de sus talleres en:
Facebook: Mujeres con Actitud por Tini de Bucourt
Web: http://www.actitudtini.com/
Blog: http://www.actitudtini.com/category/mujeres-con-actitud/
Instagram: @Tinidebucourt

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