Hoy gracias a la epigenética podés saber qué alimentos te ayudarán a evitar algunas enfermedades a las que podés estar predispuesta. Conocete mejor con esta nota.

 

El tipo de nutrición, los factores ambientales y los hábitos de vida pueden modificar la expresión de nuestros genes para bien o para mal. ¿Qué quiere decir esto? “Que a través de la alimentación, el manejo del estrés y de evitar contaminantes ambientales, podemos ver cómo mejoramos determinados síntomas o enfermedades. Comiendo alimentos con nutrientes naturales, no con aditivos (saborizantes, edulcorantes, espesantes, etc.) las células del sistema inmune estarán sanas y podrán cumplir con su tarea: la defensa del organismo”, explica la Dra. Elba Albertinazzi, médica clínica con orientación naturista, miembro de la Asociación Argentina de Médicos Naturistas (www.aamenat.org.ar), y afirma que “nuestra salud depende de los nutrientes contenidos en los alimentos: mientras sean naturales, sin tratamientos químicos, ni modificaciones genéticas, ni irradiaciones, es decir, con los nutrientes intactos, las células pueden aprovecharlos y usarlos para realizar sus funciones”.

En este sentido, la alimentación epigenética, palabra que significa más allá de la genética, cumple un rol fundamental en la inhibición de esos genes heredados que puedan llegar a enfermar. Así, la doctora indica “que lo que comemos puede hacer que algunas enfermedades no se manifiesten o se manifiesten al final de la vida”. Pero, cuidado, porque si los hábitos alimentarios no son los correctos la influencia de la epigenética sería negativa, ya que actuaría desencadenando o agravando la enfermedad.

Epigenética positiva

Los genes son los responsables de la predisposición que cada uno puede tener a desarrollar cierta enfermedad. Pero su activación puede ser modificada a través de una alimentación epigenética que incluya los nutrientes que la célula necesita.

“Los cambios en la expresión del gen se realizan desde el embarazo, cuando aumentan las divisiones celulares, y se continúan a lo largo de toda nuestra vida. Entonces, la conclusión es que nosotros somos libres y podemos elegir el tipo de vida que deseamos tener, y no sólo eso, sino que se lo transmitiremos a nuestros descendientes, quienes a su vez pueden modificarlos”, aclara Albertinazzi.

Mejorá tu nutrición con la epigenética

Según la especialista, “sólo nutren correctamente a las células los alimentos naturales, ya que nos aportan grasas, azúcares, proteínas, vitaminas, minerales y fitonutrientes, y no deberían ser modificados genéticamente ni alterados por la conservación (latas, envases de plástico) ni por las fumigaciones innecesarias, ni por cocciones prolongadas o radiaciones (microondas, irradiación)”.

Los nutrientes que necesitamos son:

• Ácido fólico o vitamina B9;

• Ácido fólico o vitamina B9;

• Vitaminas B2, B6 y B12 que están implicadas en la metilación del ADN e influyen en la programación del epigenoma;

• Vitaminas A, C y D, y minerales como hierro, cromo, zinc, calcio y magnesio influyen en la programación fetal;

• Fitonutrientes presentes en los vegetales;

• Polifenoles con acción antioxidante en chocolates, vino tinto, frutas rojas y violáceas, uvas, arándanos, frutillas, condimentos amarillos como cúrcuma y azafrán, café de grano tostado recién hecho, aceite de oliva virgen de color verdoso;

• Otros alimentos reconocidos: té verde, con epigalocatequina; la uva, con resveratrol, que protege del envejecimiento; el brócoli, que contiene sulforafano; el ajo con alicina y ajoeno; cebolla, puerro, cebollín con flavoniodes, entre otros.

“Una influencia positiva de la epigenética para la salud permitiría disminuir la epidemia de obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares, degenerativas, inmunológicas y oncológicas que abundan en la actualidad”, indica la Médica Naturista.

Incorporar este tipo de alimentación permite mantener sus beneficios durante toda la vida así como transmitirlos genéticamente a nuestros hijos para que puedan tener llevar una vida más sana, evitando la predisposición a ciertas enfermedades. Si alimentamos bien nuestras células, asegura la Dra. Elba Albertinazzi, “podremos ver los resultados en nuestro cuerpo y en la mente”.

 

 

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