Se acerca fin de año y las energías se nos van agotando, nos sentimos cansadas y todo a nuestro alrededor parece conspirar para que las cosas no salgan como queremos. Somos nosotras, son los demás, ¿quién sabe? Lo cierto es que tanto los pensamientos como las acciones negativas influyen en nuestro estado de ánimo. Conocé cómo podés cambiarlos con algunas acciones cotidianas.

 

Al igual que limpiamos nuestra casa y abrimos las ventanas para renovar el aire, es necesario hacer lo mismo con nuestro cuerpo y alma, para quitarnos esas energías negativas que se nos van sumando, por nuestros propios pensamientos o por la influencia de otras personas, y que enrarecen el clima y nos hacen sentir frustradas y sin fuerzas. Las limpiezas energéticas y las chamánicas son dos técnicas que pueden ayudar a recargar las pilas, para que volvamos a conectarnos con nosotras mismas y recuperemos las energías perdidas. Te contamos de qué se tratan:

Renová el aire

La limpieza energética o armonización es una herramienta para cuando las perturbaciones de los demás influyen en nuestro estado de ánimo. “Buscan re equilibrar el campo áurico, es decir eliminar las perturbaciones que nuestro campo energético puede sufrir con el contacto con otras personas, por sus problemáticas, que luego se transforman en desequilibrios psicosomáticos o en problemas en las relaciones sociales”, explica Gustavo Fernández, investigador Paranormal y consejero de Casa del Cóndor. Es decir, que nos ayudan a restablecer el desequilibrio perdido para que, por carácter transitivo, no se manifieste como problemáticas físicas, psíquicas, emocionales o sociales.

Para armonizar el campo áurico de una persona, se trabaja con la combinación de aromaterapia, el pase de energía de un ser humano al otro (por ejemplo a través de reiki o sanación con cristales) y con sonidos (cuencos tibetanos, instrumentos musicales).

Qué podés hacer…

• Limpiá tu casa periódicamente con alguna resina aromática (incienso, sándalo, mirra, flores de lavanda seca, o con una combinación en partes iguales de romero, laurel y albahaca).
• Tené pequeños cactus cerca de los televisores o computadoras, ya que eliminan las energías parasitarias que generan estos artículos. Es recomendable tener la misma cantidad de cactus que de aparatos electrónicos.
• Tomate veinte minutos todos los días para relajarte profundamente y meditar. No es necesario tener ningún conocimiento, simplemente con ropa cómoda, sin televisores encendidos ni música, bajá la luz, ponete en una posición cómoda y mira hacia tu interior.

Sacá tu potencial

Con la limpieza chamánica, en cambio, se busca maximizar la voluntad de una persona, quitar las trabas que se encuentran en nuestro interior y recuperar las energías perdidas. “Es una práctica ancestral que trabaja el cuerpo sutil (elemento intermedio entre el alma inteligente y el cuerpo físico) del ser humano, que es lo que se llama el cuerpo astral y que tiene que ver con lo que se nos va “pegando” en ese plano de lo perturbador que puede estar con los cuerpos sutiles de otras personas”, dice el especialista.

Esta técnica refuerza la esencia del hombre, lo elemental. En este sentido, busca el equilibrio de los cuatro elementos de la naturaleza: tierra, aire, agua y fuego; y, para ello, trabaja con determinadas piedras, infusiones o té de hierbas con las que la persona se lava y con cantos en lenguas nativas. Porque el ser humano necesita estar en contacto con la tierra para que fluya por él su energía.

“La concepción es que si la naturaleza está equilibrada en sus cuatro elementos, todas las perturbaciones que podamos sufrir devienen de nuestra falta de equilibrio entre ellos. Esta limpieza se hace en lugares naturales, porque implica la conexión con la madre tierra”, indica.

Qué podés hacer…

• Pisar la tierra: tomate unos minutos cada día para descalzarte y pisar la tierra o abrazar un árbol. Si no tenés un espacio donde hacerlo, trabajá las plantas con tus propias manos.
• Si tenés un animal, dedicale cinco minutos para acariciarlo, mirarlo a los ojos y conectarte con él.
• En la ducha: al finalizar tu baño, quedate unos minutos más, poné el agua lo más fresca que tu cuerpo tolere y dejá que caiga sobre él. Es la técnica más eficiente de descarga de malas ondas que existe.
• En algún lugar de tu casa tené un cristal, una amatista o un cuarzo, y periódicamente tomalo entre tus manos y apoyalo en tu corazón y en tu frente.
• Acercate a un fuego encendido y detenete a mirarlo, reflexionando y entablado un diálogo interno.

“La auto observación y la búsqueda del equilibrio, deben ser hábitos cotidianos al igual que ir al gimnasio”, afirma Fernández. A partir de ello, será más fácil alcanzar la armonía deseada, desapegarse de las cosas y de las personas que no nos hacen bien y reconocer los caminos más directos hacia el fin propuesto y estar mejor tanto anímica como físicamente.

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