Es uno de los momentos más esperados: armar el nido, imaginarlo jugando, durmiendo en un espacio cálido y comfortable. Junto con el entusiasmo que generan los preparativos, hay ciertas cosas para tener en cuenta para que el nuevo integrante de la familia lo disfrute tanto como sus padres.

 

Preparar el espacio de un bebé puede ser una de las cosas más emocionantes para hacer mientras se espera su llegada. Elegir los muebles, objetos, colores de las paredes y hasta la iluminación transportan a la futura mamá a esos momentos que estarán por venir, como noches interminables de cantos y cuentos, tardes de juegos o simplemente esos pequeños grandes instantes en los que se lo contempla dormir en su cuna.
A la hora de pensar en armar la habitación para el bebé, se debe tener cuenta qué actividades se desarrollarán allí y así generar los diferentes espacios: un lugar para el moisés o la cuna, un cómodo sillón de un cuerpo donde la mamá podrá sentarse a leerle o a amamantarlo, un sector de guardado de su ropita y otro para cambiarlo, por ejemplo.
Victoria Hurrell, decoradora y mamá de un bebé de un año y medio, para quien aplicó toda su experiencia al momento de decorar su cuarto, nos cuenta que hay algunas cosas para tener en cuenta antes de poner manos a la obra.

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Colores: no saturar

Los tonos fuertes no son ideales para la primera edad, ya que en un comienzo los bebés ven pocos tonos y que la saturación sea muy fuerte puede estresarlos a la hora de dormir. También hay que evitar la sumatoria de muchos colores primarios y secundarios. Lo mejor es elegir un color o dos como máximo y utilizarlos con blanco, gris o visón muy claro, según la paleta que elijamos.

 

Texturas: suavidad de algodón

Las más nobles son las están confeccionadas sobre la base de algodón, lo más suaves posibles. Antes de nacer no sabemos si algún género en particular le causará adeco-cuarto-del-bebelergia o marcará su piel irritándola, entonces, para no arriesgarnos, mejor prevenir. Otro ítem importante entre las texturas es que no pierdan pelo; por ejemplo las mantas de pura lana son bien calentitas, pero no son recomendables para los bebés recién nacidos, ya que pueden chuparlas como entretenimiento.

 

Materiales: buscar la calidez

Evitar los materiales fríos, como el metal, mármol o vidrio. Si la cuna es de hierro, asegúrense de que el bebé esté contenido por chichoneras o mantas que no le permitan entrar en contacto con ese material, básicamente por una diferencia de temperaturas.

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Iluminación: ver, pero no encandilar

La más indicada es la luz general, que puede provenir desde el cielorraso, y
una luz pequeña, puede ser un velador, de muy poca intensidad. También queda muy lindo iluminar con una guirnalda de lamparitas, que hoy en día se la encuentra en una amplia variedad de formas y colores, es muy práctica y además decora muy bien. Es aconsejable para tener una luz tenue para prender en caso de que el bebé llore por las noches.

 

Ni tan tan, ni muy muy

Ni minimalista ni recargado. Hay una gran cantidad de productos que aparecen en nuestra vida, probablemente, por primera vez, como cremas, pañales, sonajeros, juguetes musicales, y todas esas cosa1s deben tener un lugar de guardado y estar prácticas y a mano. Por ende, muy minimalistas no podremos ser por más que lo deseemos, pero lo que sí les aconsejo es no ser consumistas. No todo lo que está a la venta para los cuartos o vida cotidiana del bebé será práctico o necesario. Lo mejor es armarse de lo fundamental y esperar a conocer a tu bebé para seguir sumando decoración.

No hay que perder de vista que cuando se trata de decorar un cuarto, y sobre todo para un bebé, mucha información aturde, cansa y agota. La clave es ser prácticos y concretos: no agregar muebles u objetos que no sean necesarios en una temprana edad como, por ejemplo, la mesita con las sillas o el triciclo. Una vez que el bebé ya empiece a desplazarse, entonces sí es una buena idea distribuir en el piso objetos, juguetes o alfombras.

 

Espacios: pensando en mamá

El lugar para el cambiador también merece que le prestemos atención. Debe estar en una altura cómoda para cambiar a nuestro bebé sin doblar la cintura. Tengan en cuenta que al menos cinco veces por día cómo mínimo, tendrán que cambiarlo, y el período en el que su peso es sólo tres kilos es corto. En pocos días ya estamos levantando 6 u 8 kilos como si nada. Al menos a la hora de cambiarlo, que sea cómodo y saludable para nuestras cinturas.

 

Ambiente con estilo

Shabby chick: es superfemenino y recargado de información.
Rococó: es recargado por mucha aplicación de flores o estampas de flores y hojas.
Clásico o contemporáneo: es un estilo más masculino, tiene madera, oscura por lo general, y formas pesadas a la vista y robustas.
Escandinavo: se basa en maderas claras, formas livianas y combina con blanco; si bien puede tener detalles en algún otro color. Este estilo queda bien para ambos sexos.

 

Más allá de toda recomendación, hay un dato fundamental para la decoración del cuarto del bebé y es ¡poner mucho amor en la elección de cada detalle!

 

Fuente consultada: Victoria Hurrell, decoradora. Contacala al (15) 5982-3464 o por Facebook: VickyHurrell Interiorismo. Crédito fotos interior de nota: Victoria Hurrell.

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