Ser emprendedora es darle personalidad y singularidad a nuestro proyecto para poder innovar pero, a veces, cometemos algunos errores que no nos permiten diferenciarnos. En la quinta y última capacitación de Mujeres Transformadoras en Córdoba se abordó este tema y se hizo un balance del camino recorrido en el programa.

 

Cada emprendimiento debe llevar el sello de quien lo realiza y, para ello, el trabajo de creación de una marca personal es muy importante porque se refiere a “lo que les ocurre a nuestros clientes cuando trabajan con nosotros o cuando experimentan nuestros servicios o viven nuestros productos. Es una experiencia que solo puede ocurrir si nosotros estamos en contacto con ellos, y eso es lo que nos distingue. Es la oferta que yo puedo ser al mundo, es el don o talento de nadie más, que no tiene que ver con los títulos, con los conocimientos, sino que tiene que ver con algo muy profundo que es el ser de cada persona”, explica Verónica Sirkivich, coach y Creadora del ciclo Mujeres con propósitos, durante la quinta capacitación de Mujeres Transformadoras en la ciudad de Córdoba.

Para desarrollarla con éxito, la capacitadora indicó que “lo más importante es un trabajo de autoobservación para poder mirar todas esas particularidades que me hacen única, inigualable, irrepetible como persona, profesional, emprendedora o lo que fuere. Si tengo un trabajo de autobservación para ver cuáles son mis habilidades, mis particularidades y demás, claramente se los voy a poder transmitir a mis clientes”. Y, a su vez, advirtió que los errores más comunes en este sentido son el “no estar atentas a esto, querer atarnos a moldes que no son propios, querer simular, copiar, querer encajar en estructuras que no tengan que ver con nosotras, sino con lo que dice el mercado y es ahí donde nos perdemos la gran oportunidad de innovar con lo que traemos como oferta al mundo y se diluye nuestra marca personal”.

Cada emprendimiento tiene mucho de quien lo soñó y lo creó, por eso “lo que me parece fundamental en la marca personal es trabajar la emoción de la confianza y el estado de ánimo de la confianza, poder tener la certeza de que lo que yo tengo para ofrecer tiene valor, que entonces va a haber clientes que lo van a apreciar y darle importancia a ese valor”, concluyó Verónica Sirkovich.

Esta jornada, que se extendió mucho más del horario de cierre, les permitió a las emprendedoras desandar el camino recorrido en la capacitación. Con la emoción a flor de piel, todas se manifestaron nutridas, empoderaras y con una actitud y conocimientos que las ayudarán para llevar adelante sus proyectos.

Se volverán a encontrar el 7 de noviembre en el evento de cierre, que es un plus para recibir su diploma y reconocer con un premio a la que se destaque en un pitch que presentarán ante un jurado destacado. Más allá de esta instancia, su actitud, su vínculo, su sentir, su forma de encarar sus emprendimientos, ya ha cambiado y las ha nutrido de herramientas para encarar los desafíos que tengan sus emprendimientos de aquí en más.

 

 

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