Vender nuestro proyecto en pocas palabras y en poco tiempo, en eso consiste un Elevator Pitch y las emprendedoras cordobesas se entrenaron para hacerlo de la mejor manera.

 

Llevar adelante un proyecto propio no es tarea fácil, pero es, sin dudas, uno de los mayores desafíos que podemos proponernos. Desde el programa Mujeres Transformadoras, organizado por Disco y Voces Vitales, la propuesta es acompañar a emprendedoras en este camino y brindarles todas las herramientas necesarias para transitarlo con resultados positivos. Así, en su tercera jornada con las participantes de Córdoba, se les enseñó la importancia de poder comunicar lo que hacemos en pocos minutos.

“El Elevator Pitch es un resumen conciso y completo que no dura más de dos minutos acerca de lo que es el proyecto y el emprendimiento. Esto se usa habitualmente como una herramienta para conseguir inversores, pero también para seducir a cualquier interesado en nuestro proyecto”, explica Gloria Radyk, especialista en Plan de Negocios y Gestión Estratégica, quien estuvo a cargo del taller.

Las participantes hicieron el ejercicio de construir su descripción en forma breve y, de esta manera, pudieron “ver el grado de concreción y de síntesis de sus proyectos y mostrar rápidamente las falencias y fortalezas de estos”, dijo Radyk.

Mariana Ferreyra, directora de Nam Asesoría en Comunicación, cuenta que con esta experiencia “nos llevamos herramientas para fortalecer nuestros negocios”. Así, en breves minutos supo explicar que están “abriendo una nueva unidad de negocios de asesoría personalizada a emprendedores y empresarios pymes, y a cargos jerárquicos, con un cambio de mentalidad y de paradigma a la hora de ver los negocios como una visión estratégica para innovar y emprender”.

Guadalupe García Gilardoni, creadora de Lula Gardoni, también resaltó la importancia de “poder decir en pocas palabras cuál es mi verdadera propuesta de valor”. Su marca de ropa de indumentaria femenina fusiona turismo y moda, con prendas de diseños originales y de calidad, “para mujeres que buscan una prenda única y diferente, que la hagan sentir especial”.

El mayor miedo a la hora de enfrentar un proyecto, observó Gloria Radyk, es “su dimensión, o sea cuando suena mucha plata lo evaluamos desde un lugar de miedo y no de oportunidades, cambiar eso es cambiar el modo de ver los negocios y poder trabajar el dinero como si fuese un producto más”. A su vez, resaltó el avance de las participantes en cada jornada de capacitación y cómo sus proyectos están mejorando con la inclusión de las herramientas que reciben.

                                                                                                                                           

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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