Llega fin de año, los chicos ya no quieren saber nada más con estudiar y quienes están en la universidad se sienten agotados y desconcentrados. En esta nota te damos herramientas prácticas para aumentar la concentración y rendir mejor.

 

Es un último esfuerzo”, “falta poco”, “pensá que después vienen las vacaciones” son algunas de las frases alentadoras que se empiezan a escuchar por estos días de padres a hijos o incluso nos las decimos a nosotras mismas para darnos fuerzas y terminar ese curso o esa carrera pendiente.

El año está terminando y los exámenes se multiplican al igual que el cansancio y el estrés. Nuestra mente está tan agotada como nuestro cuerpo, nos sentamos a leer y todo es dispersión. “¿Por qué habré decidido retomar el estudio?”, pensamos, al tiempo que los más pequeños de la casa desean ser grandes para no tener más estas obligaciones.

“Nuestra mente, a causa del estrés, continuamente viaja al pasado y al futuro. Ello trae emociones aparejadas, como ansiedad, miedo, inseguridad, incertidumbre sobre lo que sucederá y enojo, bronca, culpa, remordimiento o nostalgia con relación a aquello que aconteció.

Como consecuencia, no sólo se produce una falta de concentración, sino también el desarrollo de enfermedades a corto o largo plazo. Por eso, es importante conocer las técnicas de respiración, ya que ayudan a traer la mente al momento presente y vivir las emociones positivas como felicidad, paz, bienestar, tranquilidad, confianza, entre otras”, dice Martín Cerezuela, instructor de meditación de la Fundación El Arte de Vivir y coordinador de Latinoamérica del Programa ¨Yes Plus¨ para estudiantes y jóvenes profesionales.

Los exámenes son una consecuencia inevitable para cualquier estudiante, entonces, para poder pasar este momento con éxito, Cerezuela nos da algunas recomendaciones que nos ayudan a aumentar la concentración:

  1. Preparate en el momento de estudiar: sentate, cerrá tus ojos y realizá 10 respiraciones suaves y profundas, inhalando y exhalando, sin hacer ningún esfuerzo mental. La clave para la concentración es que la mente esté relajada y eso se logra, en gran medida, con las técnicas de respiración.
  2. Eliminá los estímulos externos: apagá la radio o la televisión para que tu mente no se distraiga. Recordá que el sistema nervioso se estimula a partir de los sentidos. Por ejemplo, si estás escuchando la radio (sentido auditivo), tu cerebro presta atención a 3 cosas a la vez: lo que estás leyendo, escuchando y lo que está pasando por tu mente. De esa forma, es mucho más difícil que retengas lo que lees. Es fundamental comprender el proceso de la mente para poder concentrarte mejor.
  3. Dormí bien: lo ideal es entre 6 y 8 horas por día. Con la mente descansada, el tiempo de estudio rinde mucho más. Si te sentás a estudiar a las 22 horas, luego de todo un día de trabajo y facultad, te va a costar comprender mucho más los textos y es difícil que recuerdes lo que estás leyendo. En cambio, por la mañana temprano con la mente fresca, enfocada en ello, con una sola vez que lo leas ya te va a alcanzar. Y así también el tiempo te empieza a rendir desde otro lugar.
  4. Comé sano: una alimentación saludable incrementa tu nivel de energía y hace que tu mente esté más concentrada. Por ejemplo, reemplazá el café por el té con jengibre porque la cafeína te despierta, estimula el sistema nervioso y ello hace que tu mente empiece a tener pensamientos que van en muchas líneas diferentes y, si bien uno de ellos puede ser el estudio, muchos otros no. Por lo tanto, es recomendable ingerir aquellos alimentos que no tengan impacto negativo para tu cuerpo.
  5. Chequeá siempre tus 4 fuentes de energía más importantes: descanso, alimentación, respiración y el estado feliz de tu mente que se logra a partir de la meditación.

Ahora sí, ponemos en práctica estos consejos y ¡a rendir con éxito!

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