No te preocupes por el espacio, buscá un rinconcito soleado y armá tus cultivos hidropónicos para tener tus propias verduras y aromáticas.

 

Todas soñamos con tener nuestra propia huerta y con poder cocinar con verduras recién sacadas de la tierra. Pero cuando miramos los pocos metros cuadrados que tenemos disponibles, nos parece imposible. Sin embargo, con las huertas hidropónicas lo podemos hacer realidad porque nos permiten cultivar nuestros propios alimentos en el balcón, la terraza o en el pequeño jardín.

La primera ventaja es que no necesitamos tierra y podemos ubicarlas en forma horizontal o vertical en cualquier lugar donde le dé el sol algunas horas por día. “La hidroponía es la técnica de cultivo de plantas sin la utilización del suelo. Se añade una solución de nutrientes, que contiene todos los elementos esenciales vitales para las plantas”, explica Sebastián Padín, fundador y apasionado hidropónico de Verdeagua.

El tiempo tampoco es una excusa porque el cuidado de estas huertas lleva una hora semanal, ya que solo es necesario controlar el agua y agregar los nutrientes necesarios para los cultivos.

Además, se pueden utilizar plantas de germinación, pero, para las más ansiosas, también es posible hacerlo con plantines y así acelerar el proceso para obtener tus propios cultivos como: acelgas, ajos, berenjenas, brócolis, calabazas, cebolla, rúcula, achicoria, coles, coliflores, tomates, cherrys, pepinos, rábanos, tomates, todas las variedades de lechugas y distintos tipos de pimientos. Las aromáticas también son ideales para estos espacios, por lo que podremos tener albahaca, ajenjo, anís, cilantro, eneldo, hierbabuena, jengibre, lavanda, manzanilla, orégano, perejil, romero y tomillo para condimentar nuestras recetas.

Orgánico, más sano

“La principal diferencia entre los cultivos hidropónicos y los de tierra es que en los primeros no es necesario utilizar agroquímicos ni pesticidas por lo que el sabor de los vegetales cambia: son orgánicos. En el caso de los cultivos de hojas se puede también ver en su aspecto: sus hojas son más carnosas y sanas. Otra ventaja de estos cultivos es que se pueden trasladar las plantas vivas con sus raíces, lo cual hace que las verduras estén frescas por un mayor período de tiempo”, cuenta Padín.

Con este método, los cultivos crecen hasta tres veces más rápido y lo hacen sin bacterias, parásitos ni hongos, cumpliendo el sueño de sembrar y cultivar nuestros propios alimentos en plena ciudad.

 

COMENTARIOS