Muchas enfermedades de la vejez pueden prevenirse ya desde la juventud si tenemos los niveles adecuados de este nutriente. En esta nota te contamos cómo obtenerlo y en qué te beneficia.

 

Si desde bebés y durante toda la vida mantenemos la vitamina D en los niveles adecuados, podremos mejorar las defensas contra las infecciones y así prevenir desde la juventud enfermedades típicas de la vejez.

El sol es la principal fuente de la cual podemos obtenerla, lo ideal es exponernos 10 minutos tres veces por semana, pero hay alimentos fortificados, como la leche, el yogur, la margarina, las pastas o cereales, que también la incorporan para aprovechar sus beneficios. De forma directa, la encontramos en aceites de pescados como salmón, caballa, atún y sardinas. Y, en menor medida, también la proporcionan el huevo entero o el hígado de vaca.

“Hoy se sabe que tener buenos niveles de esta vitamina permite mejorar las defensas contra las infecciones. Aunque es bueno aclarar que hay que considerar valores deseables entre 30 y 60 ng/ml para obtener los beneficios mencionados”, afirma la Dra. Helena Salerni, médica endocrinóloga, director médico de CICEMO y expresidente de la Sociedad Argentina de Osteoporosis (SAO).

Si bien la función primordial de este nutriente es facilitar la absorción intestinal del calcio y equilibrar los niveles calcio/fósforo del organismo, para prevenir la osteoporosis en adultos y al raquitismo en niños, la Dra. Salerni agrega que:

  • Favorece la actividad de las células que nos defienden de los gérmenes en primera línea, llamados macrófagos, englobándolos y procesándolos, para que después otras células más especializadas puedan destruirlos.
  • Influye en la salud futura, en la vida adulta de un bebé que está gestándose, lo que se llama programación epigenética. Tanto es así que puede disminuir las chances de obesidad, resistencia insulínica y diabetes tipo 2, entre otras, si su madre tiene valores adecuados de la vitamina durante el embarazo.
  • Las embarazadas y los ancianos que reciben suplementos de vitamina D tienen muchas menos infecciones que aquellos con valores bajos.
  • En las enfermedades autoinmunes más comunes como artritis reumatoidea, lupus y polimialgia reumática (enfermedad inflamatoria que provoca dolores y rigidez muscular en los hombros y las caderas), mejora la calidad de vida y atenúa los síntomas. Muchas mujeres con dolores musculares secundarios a fibromialgia (enfermedad que se caracteriza por un dolor muscular crónico, acompañado de sensación de fatiga y otros síntomas) mejoran con la sustitución de esta vitamina.
  • Algunas enfermedades malignas (leucemia linfoide crónica, cáncer de colon, de próstata y de mama) tienen una evolución mejor en aquellos pacientes con vitamina D dentro de valores deseables: más de 40 ng/ml.

A pesar de todos sus aportes saludables, la vitamina D aún sigue siendo protagonistas de diferentes mitos que la Dra. Helena Salerni nos ayuda a eliminar:

  • “Como tomo sol en verano o habitualmente, no es necesario que tome la vitamina D o que me haga análisis”. Esto es falso. Las cantidades de esta vitamina que fabricamos y destruimos a diario está determinada genéticamente, al igual que el color del cabello o de los ojos. Por lo tanto, si somos fabricantes perezosos y destructores activos tendremos valores bajos que nos acompañarán a lo largo de la vida. La única manera de modificarlo es tomando vitamina D en una dosis hecha a nuestras necesidades por el médico. Cabe destacar que con la sustitución pueden alcanzarse niveles de hasta 100 ng/ml sin riesgo alguno.
  • “Hace mucho que tomo vitamina D o tengo valores de 25OHD mayores a 40 ng/ml o un familiar me dijo que no debo tomar tanto y debo descansar porque me puede afectar”. Otro mito. Una vez que alcanzamos los valores considerados como deseables, estos pueden mantenerse gracias al cumplimiento de las dosis indicadas especialmente para las características de cada uno. Un esquema que es correcto para algunas personas puede ser insuficiente para otras. Cabe destacar que las chances de intoxicarse con esta vitamina son mucho más que remotas. Si sobrepasáramos las dosis indicadas, el organismo tiene un mecanismo de control por el cual la concentración en sangre no aumenta en forma proporcional. Tomar vitamina D tiene muchísimas más ventajas que riesgos.
  • “Si consumo calcio pueden calcificarse las arterias, las válvulas cardíacas u otros tejidos o puedo correr riesgo de tener cálculos renales”. Falso. Respecto a los cálculos renales, un aporte normal de calcio en las comidas atrapa el oxalato en el intestino, que es el que realmente induce la formación de los cálculos renales, por lo tanto al contrario de lo que podría creerse, el aporte de calcio disminuye el riesgo.
  • La calcificación de los tejidos, también es falso. Cuando comemos alimentos ricos en calcio o suplementos medicamentosos, el calcio que circula en la sangre se mantiene estable por un mecanismo muy celoso de control. Por lo tanto, cuando un tejido (mama o una arteria) se calcifica es porque presenta una alteración que hace que el calcio que circula en sangre se deposite allí. Es el tejido el que se enferma y hace que el calcio se deposite y no al revés.

De la forma que sea, incorporar Vitamina D a nuestro organismo nos aporta múltiples beneficios para mantenernos saludables y envejecer más fortalecidos.

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