Tres especialistas nos cuentan de qué se trata este acompañamiento para que puedas adoptar esos hábitos saludables que tanto buscás.

 

A veces con la sola voluntad no alcanza para sentirnos mejor y necesitamos a alguien que nos guíe en este proceso. De esto se trata la función del Health Coach, un término bastante escuchado en el último tiempo cuando la búsqueda del bienestar tomó protagonismo. Para conocer un poco más sobre esta nueva profesión, les consultamos a tres expertas en el tema que nos cuentan de qué se trata.

Loli Alliati de @lavitalita nos cuenta que “mediante herramientas de coaching, ayudamos a las personas a incorporar hábitos de alimentación y estilo de vida para mejorar su salud física y emocional, trabajando con un enfoque integral”. Su función es acompañar y motivar a las personas para que puedan lograr sus objetivos y mejorar su calidad de vida teniendo en cuenta “tanto la alimentación como otros aspectos que impactan en la salud: la actividad física, la espiritualidad, la carrera profesional y las reaciones interpersonales. Miramos cómo se conectan todas estas áreas porque todos estos pilares están íntimamente relacionados”, dice Piqui Mendez de @piquimendez.

A medida

Lo que funciona para uno puede no resultar para otro. Este podría ser el lema central de esta actividad que se basa en la bioindividualidad. “Entendemos que todas las personas son diferentes. Se tienen en cuenta los tiempos, situaciones y procesos de cada uno”, dice Piqui y Loli agrega que “se trabaja de manera personalizada, ayudando a cada cliente a descubrir qué es lo mejor para sí mismo y a escuchar su cuerpo, ya que algo que hoy le funciona puede no funcionarle más adelante”.

En este sentido, Victoria Jackson de @wellbarjournal afirma que trabajan “a lo largo de un período extendido (3 a 6 meses) para realizar cambios paulatinos” y recuerda que “somos todos distintos y lo que a vos te ayuda, puede que no le ayude a otro. Cuando el cliente entiende esto, entonces se permite escuchar las señales de su cuerpo y confiar en sí mismo, ahí es cuando empieza el aprendizaje y los cambios positivos”.

A diferencia de un nutricionista, Méndez explica que un health coach “no da dietas, no determina requerimientos de macronutrientes ni hace diagnósticos nutricionales. En cambio, trabaja con hábitos”. ¿Cómo lo hacen? “El coaching es una experiencia basada en el cliente, quien tiene necesidades y objetivos únicos. Muchas personas vienen con metas relacionadas con la alimentación propiamente dicha. Y la idea es trabajar también en las otras áreas que hacen a una vida saludable, y esto, como consecuencia, mejora el bienestar general. Evaluamos, por ejemplo, qué es lo que te lleva a comer en exceso, a qué se deben tus antojos, qué es lo que te impide hacer ejercicio. Porque podés estar comiendo vegetales orgánicos de tu huerta, pero si estás pasando por un mal momento emocional, puede que esos vegetales no solo no te caigan bien, sino que quieras atacar la heladera y comerte todo el chocolate que encuentres”, cuenta. Por su parte, Jackson comenta que “nuestro trabajo se basa en hacer preguntas clave que ayudan al cliente a abrirse y a profundizar la auto observación y conocimiento y también brindamos información útil y fácil de aplicar para que de a poco puedan ir haciendo cambios positivos duraderos”.

En general, quienes buscan un acompañamiento saludable son personas que desean:

  • Mejorar tanto su alimentación como su estilo de vida.
  • Incorporar hábitos saludables para cumplir con sus objetivos.
  • Aprender recetas fáciles, nutritivas y organizarse con las comidas.
  • Encontrar una alimentación para disfrutar.
  • Mejorar la digestión y reducir la inflamación.
  • Elevar los niveles de energía.
  • Lograr un peso sostenible en el tiempo.
  • Sentirse mejor física y emocionalmente.

Tomá nota

Las principales claves para sentirse mejor, dice Piqui Méndez, están en “mantener un balance en la alimentación con elecciones saludables la mayor parte del tiempo, porque realmente somos lo que comemos. Cada alimento que consumimos es información para nuestras células. Y si bien hay determinados ingredientes que no son buenos para la salud, no existen los alimentos prohibidos. Es importante tomar mucha agua, consumir muchos vegetales, reducir los alimentos procesados y preferir alimentos en su versión integral (dejando de lado las versiones refinadas). Cuando uno comienza a alimentarse de manera saludable, solo el cuerpo va dejando todo aquello que no le hace tan bien. Además, el sueño es superimportante: tratar de dormir entre 7 y 8 horas. También tener una rutina de ejercicios, no importa cuál sea, la que te haga mover y te haga feliz. Cultivar y fomentar aquellas relaciones que te tiren para arriba, que te sostengan y que hagan de tu mundo un lugar mejor”.

Mejorar nuestra vitalidad es el objetivo de estas profesionales que recuerdan, como expresa Loli Allioti, “que podemos no estar enfermos, pero tampoco sintiéndonos en nuestro máximo potencial de energía. A su vez la mayoría de las enfermedades que hay hoy en día se pueden prevenir con cambios de estilo de vida, por eso creo que está en cada uno ocuparse de su salud, tomar conciencia de que las cosas que hacemos día a día van teniendo impacto en nuestro bienestar”. Así, detectar la causa de nuestro malestar, que no siempre es la comida, puede ayudarnos a sentirnos saludables y más vitales para vivir a pleno cada día.

 

 

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Piqui Méndez

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